Innovación tecnológica educativa

El desarrollo de la cultura humana se sustenta en el uso y predominio de tecnologías, con las que deja su propia huella ecológica e histórica; se proyecta en el tiempo y en el espacio y; domina básicamente a la naturaleza.

En términos amplios, la tecnología ha servido a las personas, tanto para movilizarse físicamente de un sitio a otro, como también para avanzar cognitivamente, de un saber a otro. Y esto se aprecia cada día más, en el intercambio de noticias, técnicas, información y conocimiento; entre grupos afines, redes y sociedades, reales o virtuales.

Educación y tecnología se han convertido en “las caras” para aprender, porque es poca la educación actualmente, que puede darse sin que no intervenga alguna tecnología de por medio; desde el lápiz de grafito hasta uno luminoso, así como los recientes dispositivos móviles de telecomunicación, que no solo permiten ampliar los canales comunicativos y acceso a la información, sino también los momentos de distracción.

Sin embargo, las tecnologías en general, no pueden tomarse como condición imprescindible para aprender y educar.

Son fundamentalmente instrumentos culturales, que al comienzo de su inclusión en actividades sociales, pueden ser poco accesibles (económica y cognitivamente) para la mayoría de los miembros de una población, pero que cuando se les llega a adecuar, especialmente en términos educativos (y productivos), pueden marcar la diferencia para aprender y el resultado final; aunque también, puedan terminar creando algún nivel de dependencia psicosocial con su empleo, en razón de la simplificación o efectividad que ofrecen para alcanzar esos fines.

Siemens (2005) afirma que, en los últimos veinte años, la tecnología es la que ha reorganizado la forma en la cual la gente vive, se comunica y aprende en general y, la propuesta conceptual del Conectivismo, este autor dice que contribuye a ese sentido de dependencia; a una forma colectiva; porque cada vez más, la gente gusta de aprender mediante las conexiones socioculturales y en red, que las nuevas tecnologías de información y comunicación están permitiendo. Los resultados, productos o conclusiones llegan a ser más complejos, pero a la vez, más aptos, dinámicos o proclives al cambio o a la adaptación; por ende, más propicios para atender las necesidades por las que se crean o aplican.

Dentro del contexto de desarrollo tecnológico, la educación a distancia ha dado testimonio, en décadas y en diferentes áreas geográficas y del conocimiento, de lo que la relación educación-tecnología puede brindar a nivel de la formación, capacitación, producción de medios didácticos y difusión cultural.

Medios impresos, programas de radio y televisión, videoconferencias, aplicaciones computacionales (locales, en Intranet o en Internet), simulaciones digitales, bases de datos, cursos y programas en línea, recursos abiertos y; otras tantas más producciones educativas, forman una lista corta de este tipo de vinculación o, lo que también podría concebirse como una cognición distribuida (Salomon, 2001), que ha venido facilitando, por ejemplo, la UNED, durante más de tres décadas.

Es así como la innovación tecnológica se considera un motor de cambio para las sociedades y su crecimiento económico, pero lo es también, en especial, para la educación, que como bien lo expresaba N. Mandela, es el arma más poderosa que puede usarse para cambiar el mundo.

Por tanto, se podría decir que la UNED tiene el reto permanente de hallar nuevas formas, cada vez más pertinentes, de adecuar principalmente las tecnologías emergentes del ocio y la comunicación (ampliamente disfrutadas por el grueso de la población), en instrumentos y herramientas que permitan ampliar el conocimiento y los niveles de conectividad, con los que puede seguirse extendiendo la esfera de acción y competitividad de las personas y grupos (dada la adaptación de nuevas tecnologías, para inducir cambios o mejoras en los métodos de trabajo, que posibilitan variación en los productos y servicios).

Es decir, a la UNED le preocupa primero la innovación tecnológica-educativa y no necesariamente la innovación en bienes o servicios mediante tecnologías en general. Esto es, que partiendo de sus funciones formadoras, de capacitación y difusión cultural e investigativa, todo servicio prestado tecnológicamente permite cambios en los recursos humanos, materiales, financieros, de gestión administrativa; entre otros. Elementos que no son solo algo material y tangible, visible para todos; sino que remiten a procesos, teorías y técnicas que facilitan el aprovechamiento práctico del conocimiento en procesos educativos, mediante procedimientos e instrumentos técnicos (Bermúdez et ál., 2009).

Referencias

Bermúdez, J. C.; López, S.; Carrillo, M. A.; Segura, G.; Agüero, D.; Vargas, M.; Aguilar, G.; Chinchilla, A. y Ramírez, H. (2009). Dinámicas de la innovación en las instancias del sector público de nivel político del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología de Costa Rica. Heredia, Costa Rica: Escuela de Relaciones Internacionales, Universidad Nacional.

Siemens, G. (January, 2005). Connectivism: A learning theory for the digital age. En International Journal of Instructional Technology and Distance Learning. (2)1 Recuperado en http://www.itdl.org/journal/jan_05/index.htm

Salomon, G. (2001) (Ed.). Distributed cognitions. Psychological and educational considerations. New York, EE.UU.: Cambridge University Press. Reimpreso.

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