Por Mario Araya-Pérez

Preguntarse acerca de las personas jóvenes en los contextos de violencia requiere profundizar en las propiedades que estructuran el entorno en las cuales se desarrollan, así como por las que estas le aportan o le atribuyen en su experiencia práctica; a la vez que disponen de las condiciones materiales y simbólicas que los constituyen como organismos aptos para sobrevivirlos. Esto es, preguntarse por lo que hacen a partir de las exigencias, negociaciones y acuerdos que experimentan en el entorno en el que se desenvuelven y como a partir de ello le dan forma.

En esta línea como parte del esfuerzo por comprender la violencia en centros penales juveniles en Costa Rica, desde el Programa Agenda Joven se desarrolló un proceso de reflexión con las Personas Jóvenes Privadas de Libertad (PJPL) del Centro de Formación Juvenil Zurquí (CFJZ), en Santo Domingo de Heredia. Que dio como resultado la publicación de un artículo titulado “¿Es la cárcel violenta en sí misma? Violencia y legitimación de la dinámica institucional en el Centro de Formación Juvenil Zurquí, Heredia, Costa Rica”, en la revista Cuadernos de Antropología.

El artículo tiene como objetivo la comprensión de la violencia en el CFJZ, como un emergente del conjunto de relaciones establecido por los diferentes actores involucrados en el funcionamiento diario de este; los cuales se encuentran mutuamente imbricados en el proceso de constitución de un entorno carcelario en el que cada uno ocupe un lugar y adquiera un sentido. La investigación se desarrolló a partir de una metodología cualitativa que consistió en un trabajo de campo directo en los espacios de convivencia de la población, por un periodo de ocho meses durante el 2015, el cual estuvo dividido en tres fases. Se logró determinar la participación de los diferentes actores en el ejercicio de diversas manifestaciones de violencia con miras a la ficcionalización de la persona en el entorno carcelario, el cual posibilita mostrar una cierta regularidad en los valores, actitudes y comportamientos para mantenerse encajados en la dinámica social y, por lo tanto, asegurar su supervivencia tanto a nivel material como simbólico en dicho contexto. Se llega a la conclusión de que la producción y reproducción de la violencia es el proceso mediante el cual se legitima la posición social de cada uno de los actores en los centros penales, al igual que la función de la institución penitenciaria en la sociedad en general.

Este artículo puede ser consultado en la publicación en línea de la Revista Cuadernos de Antropología en el siguiente enlace

http://revistas.ucr.ac.cr/index.php/antropologia/article/view/25196