Por Anthony García Marín

Es importante retomar una de las características más sobresaliente de nuestra región, antes de discutir sobre lo referido al dilema estratégico de la educación, es sin lugar a dudas la problemática de las carencias, principalmente las materiales. Dichas carencias se pueden expresar mediante la persistencia de la desigualdad y el aumento de la misma en la región centroamericana, en el marco de la aplicación de políticas públicas de corte neoliberal en los diferentes Estados.

El rezago histórico en materia educativa es uno de los factores que han obstaculizado el logro de mayores niveles de desarrollo humano en la región.
“Aunque internacionalmente se considera que la educación es esencial para potenciar ese desarrollo, en el Istmo 5,4 de los cerca de 9,2 millones de jóvenes de 15 a 24 años están fuera de las aulas y tienen una baja escolaridad” [1].

En los últimos quince años, una mayor inversión y la implementación de programas sociales para incluir y retener a los y las alumnas en el sistema educativo han permitido mejorar la cobertura, pero esos esfuerzos no han alcanzado para superar el rezago que arrastra la región [1] -acá es importante destacar la respuesta estatal como el de las transferencias condicionadas como el Programa Avancemos en Costa Rica y Mi Familia Progresa en Guatemala.

[1]: http://www.estadonacion.or.cr/erca2016/assets/cap-8-erca-2016-dilema.pdf