Por: Maikol Picado C.
En el artículo “La crisis de la masculinidad y los nuevos hombres”, la Doctora Herrera (2012)* plantea en uno de sus párrafos lo siguiente:
“El “nuevo hombre” se enfrenta a una libertad desconocida para configurar su identidad, y eso le angustia, porque ha de inventarse nuevos modos de ser y de relacionarse y no sabe muy bien por dónde tirar. Algunas mujeres se quejan de la indecisión masculina, de la inseguridad que les paraliza, de su falta de madurez. El varón posmoderno no sabe si las mujeres desean machos posesivos o compañeros de viaje, y sufre por las contradicciones internas entre el discurso y la práctica, entre el deseo de igualdad y las estructuras machistas que habitan en todos los hombres y mujeres educadas en la tradición patriarcal”. Este párrafo acrecienta mis interrogantes sobre el tema de las masculinidades, ¿que son, como se construyen, como debemos entenderlas?
¿Qué es la masculinidad y cómo se construye?
¿Cómo abordar este tema tan presente en la vida de las personas, en la cultura, la sociedad y sobre todo en nosotros los hombres? En tiempos donde predomina un tipo de ejercicio de masculinidad llena de errores, de violencia, de daño tanto para hombres como mujeres (ellas son quienes llevan la peor parte en la cultura machista predominante). Muchas cosas se dicen al respecto, los problemas se identifican y profundizan cuando se exploran las distintas dimensiones que se afectan en la vida de las personas a causa del machismo, de la masculinidad mal ejercida, equivocada y que es causa de sufrimiento.
¿Cómo entender el tema, desde cuales perspectivas? (existen en variedad), ¿cómo se construye una masculinidad acorde no solo a los Derechos Humanos sino también complementarios a la lucha de género y que a su vez posibilite la confrontación y erradicación de las ideas y conductas de resistencia que muestra la sociedad patriarcal y machista?
Distintas situaciones que se desarrollan al compás de la vida humana como las corrientes ideológicas; la lucha por los Derechos Humanos; la equidad de género y las complejas dinámicas sociales, provocan cambios constantes en las relaciones entre seres humanos, la cultura y la vida, así como en las estructuras sociales como la familia, la comunidad, las instituciones, pareja, pares, entre otros. Estas situaciones demandan a los profesionales en salud, estrategias que se ajusten a los estos cambios pero ¿cómo hacer para que hombres y mujeres tengan sintonía en la lucha por sus derechos (dejando de lado y la vez tomando muy en cuenta las diferencias que existen, ósea, permitir construir y dialogar), desde los diferentes esfuerzos en los que participan hombres y mujeres con sus pares o en apoyo mutuo.
En la convivencia entre las personas, su crecimiento y desarrollo; la felicidad y la realización son baluartes en el quehacer psicológico; son metas que nos proporcionan retos, además, nos permiten desarrollar nuestro trabajo y mantener el interés por conocer como somos y porque somos de determinada manera. El tema de la masculinidad y el intento por buscar mejores relaciones entre los seres humanos, nos invita a buscar el conocimiento, las habilidades y herramientas que produzcan hombres más felices, respetuosos de los derechos de las demás personas, respetuosos de sí mismos y participes en el proceso de construcción de relaciones positivas en la pareja, la familia y la sociedad en general.
Herrera (2012) agrega más adelante en su artículo lo siguiente,
Los “nuevos” varones, en cambio, apoyan el empoderamiento de sus amigas, de sus amantes, de sus compañeras, de sus madres y hermanas. Educan a sus hijas para que estudien y se desarrollen profesionalmente, para que sean autónomas y se emparejen con quien deseen, sin las presiones sociales de antaño. Felicitan a las mujeres de su entorno el 8 de Marzo, se manifiestan junto a ellas para reivindicar la igualdad; pero aún son muchos los que se sienten culpables porque no son capaces de ceder sus privilegios de clase… Son los que “ayudan” en las tareas domésticas sin asumirlas como propias. Son los que cortan el césped del jardín pero jamás limpian la mierda de los retretes. Son aquellos que evaden sus obligaciones poniendo como excusa la ignorancia o la torpeza masculina en asuntos domésticos, como si encargarse de ellos fuese una habilidad exclusivamente femenina que estuviese en la naturaleza de las mujeres desde el principio de los tiempos.
Es en este “estire y encoje”, es que las personas -hombre y mujeres- debemos encontrar los medios para propiciar mayores y mejores herramientas para tener relaciones de crecimiento; con amor, con respeto y sin violencia.
El tema que me atañe es entonces, ¿cómo es eso de la masculinidad?…¡¡abierto a la discusión!!
*Coral Herrera Gómez, Doctora en Humanidades y Comunicación Audiovisual con énfasis en Teoría de Genero, escritora e investigadora. Articulo completo: http://www.lr21.com.uy/comunidad/1055105-la-crisis-de-masculinidad-y-los-%E2%80%9Cnuevos-hombres%E2%80%9D