Por: Roy

A partir de los trabajos de investigación que se están llevan a cabo en el Observatorio Político Electoral Juvenil, hemos encontrado que la investigación en torno al tema de la participación política de las personas jóvenes se ha realizado desde tres espacios disciplinarios a saber: la ciencia política (principalmente), la historia y la sociología.

En términos generales, el análisis del tema de se concentrado en la discusión sobre el derecho de participar y el cumplimiento de este en los diversos espacios institucionales “facilitados” por los estados en cada caso, no obstante dependiendo de los actores consultados en las investigaciones se denota que hay claras diferencias entre lo que se estipula en las leyes o instituciones y las posibilidades materiales de lograr una participación política plena para las personas jóvenes.

Esto sucede por razones diversas que parecen combinarse, por ejemplo la apatía con las figuras políticas contemporáneas junto con el poco financiamiento que las iniciativas de participación ciudadana reciben por parte de los estados, suelen aparecer aparejadas en los casos referidos, ello al mismo tiempo complica el panorama en esta dimensión particular.

Las investigaciones consultadas para el OPEJ, dejan ver que en el caso latinoamericano, la participación política se representa comúnmente en su dimensión electoral, a pesar de que se ha insistido en ampliar este punto de vista e incluir más esfuerzos económicos y políticos en campos de la participación política y ciudadana más allá del financiamiento de partidos políticos o del desarrollo de una campaña electoral.

No obstante lo anterior, se ha logrado ver que las y los autores consultadas, que las y los jóvenes en general confían en los sistemas democráticos, concibiendo la democracia como un sistema que junto con sus valores es funcional para la resolución de los problemas y discusiones de relevancia colectiva. Con la disyuntiva de que parece generalizada la sensación de desconfianza hacia las personas tomadoras de decisiones, es decir aquellas personas en cargos políticos que ejecutan o se encargan de velar por la participación, sea que estos hayan sido nombrados o electos mediante un proceso elector al nacional o local.

Con todo esto, parece indicar que son las personas jóvenes y la población en general quienes pierden, tanto en términos de representación política como en capacidad de acción colectiva y política. Ello merma la incidencia política que, como colectivo, las personas jóvenes podrían tener en los asuntos políticos de su interés, sin embargo no se debe perder de vista que los motivos por los que las personas jóvenes deciden alejarse de los espacios de deliberación política no se diferencian sustancialmente o en lo absoluto de las razones por las cuales las personas adultas deciden no participar en procesos político-formales.