Artículos: «Movimientos migratorios contemporáneos: entre el control fronterizo y la producción de su ilegalidad. Un diálogo con Nicholas De Genova» y «Tres migraciones emergentes: Un cambio de época.»
Personas autoras: Soledad Álvarez y Saskia Sassen, respectivamente
Año original de publicación: 2017 y 2016, respectivamente.
Publicados en: Íconos. Revista de Ciencias Sociales y Sur. Revista Internacional de Derechos Humanos.
Reseñado por: Raúl García Fernández
Palabras clave: estrategias de migración grupal, migraciones internacionales, fronteras, control, política migratoria
Citación de los artículos:
Álvarez, S. (2017). Movimientos migratorios contemporáneos: Entre el control fronterizo y la producción de su ilegalidad. Un diálogo con Nicholas De Genova., 58, 153-164. https://doi.org/10.17141/iconos.58.2017.2718
Sassen, S. (2016). Tres migraciones emergentes: Un cambio de época. Sur. Revista Internacional de Derechos Humanos, 13(23), 29-42. https://sur.conectas.org/es/tres-migraciones-emergentes-un-cambio-de-epoca/
En este post les invito a leer un artículo de Saskia Sassen (2016) y una entrevista realizada por Soledad Álvarez a Nicholas De Genova (2017). Sassen nos obsequia una mirada específica para comprender las estrategias migratorias grupales intensificadas en los últimos años. De Genova nos habla de los vínculos entre los regímenes fronterizos, la migración y la dominación. La invitación buscar dar elementos para reflexionar y solidarizarnos con las personas migrantes que en las últimas semanas han llegado desde diversas geografías a la frontera de Paso Canoas, para lo cual recorrieron Colombia y Panamá -como mínimo-.
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La mirada del antes, que ayuda a comprender el ahora: sobre una publicación de Saskia Sassen y una entrevista a Nicholas De Genova
En el Darién nos quitaron todo, nos robaron dos veces, fue muy duro. Cuando nosotros nos metimos, nos dijeron que eran dos días (cruzando), nosotros duramos seis días. Dormíamos bajo las matas. Al cuarto día se nos acabó la comida, los haitianos nos daban sopa y la preparábamos para los niños. Ellos nos ayudaron mucho”, contó la mujer.
Relato recopilado por La Nación (Recio, 2021)
Al iniciar la segunda semana de agosto del presente año, medios escritos y televisivos costarricenses informaron de una situación que trae a la memoria momentos poco distantes en el tiempo: a la frontera Sur inicia la llegada de grupos de personas migrantes provenientes de Haití, Cuba, Venezuela y diversos países de África.
Se trata de personas migrantes ante las cuales el sistema migratorio costarricense brinda un trato diferenciado y frente a quienes se ejerce una política de control particular si se compara con el trato dado a otras personas que día a día transitan la frontera.
Lo que aquí se publicó, ya era noticia en Colombia y Panamá desde semanas atrás[1] situación que llevó a un primer acuerdo entre dichos países para compartir información referida a la composición, número y avance de las personas migrantes que recorrían ambos países, acuerdo al cual Costa Rica no tardó en suscribirse (Chacón, 2021). Según palabras que cita el Semanario Universidad de un funcionario de la Policía de Migración, dicha información se orienta a “facilitar datos a las autoridades migratorias costarricenses para ´establecer la dinámica y generar el músculo (sic) que necesitamos como policía (sic) y como país´” (Chacón, 2021).
Respecto a la lectura realizada por los Estados, el discurso periodístico deja entrever la noción de estar frente a un asunto regional necesario de controlar policialmente. Hay referencias a la protección de los Derechos Humanos y se citan reuniones entre representantes de las cancillerías, institutos migratorios y defensorías de los habitantes, pero los actores mencionados recurrentemente son los cuerpos policiales. Lo humanitario es corolario a la atención policial.
Control es la palabra clave en los relatos periodísticos situados alrededor de las fronteras. Control que aspira a administrar cuerpos en aras del discurso de resguardo de la legislación migratoria y, ahora, la seguridad sanitaria del país y que se justifica con el argumento de estar ante una posible “crisis migratoria”.
¿Pueden las Ciencias Sociales ayudarnos a pensar lo que acontece? Les quiero invitar a leer dos breves publicaciones que podrían resultar orientadoras analíticamente y que, a su vez, ayudan a entender que estamos ante nuevas estrategias de migración, iniciadas hace algunos años y que solo tuvieron un impasse por la exacerbación de los controles tras la COVID-19. Aludiré a una serie de tópicos hallados en los textos, pero hay muchos más.
En el artículo “Tres migraciones emergentes: Un cambio de época” Saskia Sassen analiza las características de tres procesos migratorios: 1) La migración de niños, niñas y jóvenes sin acompañantes desde Centroamérica hacia las fronteras con EE.UU.; 2) La migración de la etnia rohinyás desde Birmania hacia países vecinos por el mar de Andamán y, 3) La migración desde contextos de conflicto -Siria, Irak, Afganistán, Eritrea y Somalia- hacia Europa (Sassen, 2016). Entre sus argumentos, la autora propone llamar a estos procesos como “migraciones emergentes” para diferenciarlos de migraciones de más larga data y que subsisten junto a las primeras (Sassen, 2016).
¿Cómo entender, a pesar de los riesgos existentes en las rutas migratorias, que estas migraciones subsistan? Sassen propone que una de las características de las migraciones emergentes es originarse en situaciones extremas que se relacionan con contextos violentos, conflictos bélicos, los efectos del cambio climático y la destrucción de los sistemas productivos locales por el avance de megaproyectos mineros, energéticos y de monocultivos que han dejado “mucha tierra muerta” (Sassen, 2016, p. 31).
En estos escenarios, argumenta Sassen, los procesos migratorios se relacionan a contextos socioeconómicos y geopolíticos en crisis, más que con estrategias donde “los hogares desempeñan un papel crucial produciendo el cálculo económico que asigna a miembros particulares de las familias la opción de la migración” (Sassen, 2016, p. 30). Aquí, por el contrario, las personas migrantes indican “una historia en gestación” (Sassen, 2016, p. 30). Historia de violencia, de desigualdad, de exclusión, de miedo, de explotación.
Sería necesario preguntarse cuánto de esta propuesta de Sassen contribuye a comprender los procesos migratorios que, volvemos a atestiguar, llegan a la frontera con Panamá. O bien, si en todos los casos puede partirse de la premisa de Sassen. Quizá, lo dicho por la autora se relacione más, por ejemplo, con la migración de personas haitianas y africanas. Por otra parte, también debemos preguntarnos si su propuesta explica más las estrategias grupales de migración de personas centroamericanas hacia EE. UU. y que fueron llamadas caravanas. Todo eso será algo que sólo la investigación empírica podría responder.
La contribución de Sassen radica en el comprender que existen procesos migratorios originados en contextos de crisis, donde no es posible visualizar la migración como una estrategia originada únicamente en los hogares.
Ahora bien, muchas veces se reconoce la existencia de estos contextos locales o regionales de crisis cuando en las agendas noticiosas aparecen sus consecuencias como “crisis migratorias” en los puestos fronterizos. Es a partir de ese momento cuando los Estados extreman sus estrategias de securitización y de externalización de las fronteras, generando discursos que llaman a la protección de los intereses y la seguridad nacional, desde donde se coloca a las personas migrantes como una amenaza que es necesaria, nuevamente, controlar.
A estos procesos son los que el antropólogo Nicholas De Genova llama espectáculo de las fronteras, según él mismo explica en la entrevista que le realiza Soledad Álvarez para la revista Íconos de la FLACSO Ecuador (Álvarez, 2017, p. 159). Espectáculo que, según este investigador de las migraciones y desde una perspectiva de economía política, contribuye a generar regímenes fronterizos que van más allá de los límites mismos y se explican en la lógica de relaciones sociopolíticas, geopolíticas y económicas.
Así, pensar las fronteras desde sus expresiones objetivadas -muros, puestos de control, retenes- es un ejercicio al que recurren los Estados para otorgarles “la cualidad fetichizada de realidades incuestionables con un poder para sí mismas” (Álvarez, 2017, p. 157) pero que solo recubren las relaciones subyacentes a sus lógicas, por una parte, la reproducción misma de las fronteras y, por otra, su utilidad dentro de los sistemas de producción capitalista.
¿Y qué producen los regímenes fronterizos? De Genova remite, entre otros aspectos, a la “producción legal de la ilegalidad de los migrantes” (Álvarez, 2017, p. 156), o bien, a una “inclusión ilegalizada” (Álvarez, 2017, p. 159) que contribuye a generar segmentos de personas migrantes trabajadoras que quedan bajo relaciones de subordinación laboral, donde se maximiza su explotación y precarización.
Referencias
Álvarez, S. (2017). Movimientos migratorios contemporáneos: Entre el control fronterizo y la producción de su ilegalidad. Un diálogo con Nicholas De Genova. Íconos. Revista de Ciencias Sociales, 58, 153-164. https://doi.org/10.17141/iconos.58.2017.2718.
Chacón, V. (2021, agosto 20). Costa Rica, Colombia y Panamá intensifican intercambio de información ante flujos migratorios. Semanario Universidad. https://semanariouniversidad.com/pais/costa-rica-colombia-y-panama-intensifican-intercambio-de-informacion-ante-flujos-migratorios/
Recio, P. (2021, agosto 18). Migrantes de Haití, Venezuela y Cuba intentan entrar por Paso Canoas. La Nación. https://www.nacion.com/el-pais/salud/ola-de-migrantes-intenta-entrar-por-paso-canoas/IRWA33BUBBBDFBU5J6XUL3BZSM/story/
Sassen, S. (2016). Tres migraciones emergentes: Un cambio de época. Sur. Revista Internacional de Derechos Humanos, 13(23), 29-42. https://sur.conectas.org/es/tres-migraciones-emergentes-un-cambio-de-epoca/
Semana. (2021, julio 27). Más de 10.000 migrantes represados en Necoclí pasarán por el infierno del Tapón del Darién. Revista Semana. https://www.semana.com/nacion/articulo/mas-de-10000-migrantes-represados-en-necocli-pasaran-por-el-infierno-del-tapon-del-darien/202145/
[1] A modo de ejemplo puede citarse la crónica “Más de 10.000 migrantes represados en Necoclí pasarán por el infierno del Tapón del Darién” (Semana, 2021).
