
Texto: Memeceno: La era del meme en internet
Coordinador: Álvaro L. Pajares
Año original de publicación: 2023
Publicado por: La Caja Books
Reseñado por: Fernando Obando Reyes
Palabras claves: memes de internet, memes, comunicación digital, internet, tecnologías contemporáneas.
Citación: Pajares, A. (coord.) (2023). Memeceno: La era del meme en internet. La Caja Books.
Sobreviviendo al memeceno: pesimismo, esperanza y escenarios (im)posibles en internet.
¿Es el meme de internet la herramienta predilecta de la ultraderecha? ¿Es, al mismo tiempo, un recurso pedagógico útil para la izquierda? ¿O se trata simplemente de un residuo más en medio del exceso de basura digital que consumimos cada día? Tal vez, por el contrario, los memes constituyen ya un pilar de nuestra comunicación contemporánea, una comunicación marcada por pequeños intervalos de ocio, por la lógica del “multitasking” laboral y por la incesante avalancha de notificaciones en WhatsApp.
También cabe preguntarse si los memes funcionan como un nuevo “diario” de la vida cotidiana, un registro fragmentado y compartido por millones de personas que se desplazan sin rumbo fijo por las plataformas sociodigitales. ¿Estamos, además, ante un negocio emergente? ¿Son los memes una moneda simbólica capaz de generar dinero tanto como risas? En buena medida, la respuesta depende del propio “memero/a” o “mememaker”: esa fuerza creadora que oscila entre el anonimato y la exposición pública, y que empieza a adquirir un lugar legítimo dentro de los estudios de comunicación digital.
Memeceno: La era del meme en internet (La Caja Books, 2023) es un libro que intenta aproximarse a estas preguntas. A través de un recorrido que combina historia, análisis cultural y crítica social, el texto nos muestra que los memes son mucho más que entretenimiento pasajero: se han convertido en un elemento central de la comunicación contemporánea, cargado de múltiples significados y con un sinfín de posibilidades cuando son apropiados por distintos colectivos humanos.
La obra puede clasificarse como un “ensayo colectivo”, el cual fue coordinado por Álvaro L. Pajares y en el que participan personas autoras como Clara Arnanz, Patri Di Filippo, Aitor González y Mikel Herrán, entre otras. El texto explora de manera amena pero rigurosa la evolución del meme desde sus orígenes en foros digitales hasta su consolidación como dispositivo cultural, político y económico en plataformas como TikTok, abordando casos emblemáticos (la apropiación de Pepe the Frog por la ultraderecha; la profesionalización de los creadores de memes y sus procesos de monetización, el meme de la“red pill”de The Matrix, el surgimiento de los “memes motivacionales”; etc.) y ofreciendo una cartografía interdisciplinaria de aquello que hoy nombramos como “meme”.
Uno de los grandes aciertos de Pajares es aprovechar la introducción para ofrecernos un resumen historiográfico del meme sumamente claro, que permite identificar los principales cambios que ha atravesado este objeto de estudio en los últimos cuarenta años. Este recorrido no solo resulta fundamental para quienes se adentran por primera vez en el análisis académico de los memes, sino que también aporta un marco de referencia útil para investigadores y especialistas interesados.
Sin duda, el libro cuenta con muchísimos aportes para la reflexión. Sin embargo, hay cuatro a los que quiero brindar atención especial:
Comprendiendo a quienes hacen memes: A estas personas se les suele llamar “memeros” o “memeras”; Pajares opta por el anglicismo mememaker (creador o hacedor de memes). Se trata de figuras inquietas que manejan un enorme repertorio de referencias digitales y que actúan como nómadas de la cultura digital: reconfiguran imágenes, sonidos y videos con una notable habilidad para simplificar ideas mediante el humor, pero también para movilizar un amplio espectro emocional. A mi criterio, la literatura académica que problematiza la presencia y el rol de los memeros es aún escasa. La evidencia disponible apunta a que son necesarias más exploraciones cualitativas (etnografías, entrevistas en profundidad, análisis de caso, etc.) para comprender la heterogeneidad del mundo de quienes crean memes: agendas políticas diversas, distintas percepciones sobre la capacidad de difusión y variaciones sustanciales en la propia definición de lo que constituye un “meme”. En este sentido, Pajares ofrece una perspectiva crítica en el capítulo “Apuntes previos para una teoría del mememaker”, donde caracteriza las contradicciones y dilemas que enfrentan estos creadores. Ese capítulo aporta una base de discusión relevante (incluidas 16 “máximas” sobre los memeros) que habrá que contrastar empíricamente en contextos y trayectorias diversas.
El meme y el mercado: ¿Se puede hacer dinero con los memes? En palabras de Patri Di Filippo, ¿qué ha pasado para que, en menos de diez años, los memes hayan pasado de ser una herramienta de comunicación colectiva a una máquina de hacer dinero? En su capítulo “Meme printer go brrr o cómo los memes se convirtieron en dinero”, Di Filippo recorre la monetización del meme, las prácticas de los llamados “inversionistas de memes”, la apuesta publicitaria por formatos “virales” y las estrategias de quienes buscan su lugar en el “capitalismo cognitivo”. Aunque hoy proliferan los ejemplos publicitarios, el estudio sistemático de la relación entre memes y publicidad sigue siendo relativamente reciente. Este ensayo contribuye a ubicar los hitos históricos de esa transformación y propone rutas analíticas para que la economía política comprenda mejor el papel del meme en el mercado
El mundo de los memes de la ultraderecha: Hoy en 2025 no es secreto que el meme aguanta lo que le pongan. El meme es maleable: puede ser apropiado por cualquier ideología y adaptado a múltiples intencionalidades. Capítulos como “Memes por España. (Re)conquista, imperialismo y evocación nostálgica de un pasado en internet” (Mikel Herrán y Guillermo Pérez) y “Empastillados. El meme de la red pill de Matrix y los usos reaccionarios de la distopía” (Francisco Martorell Campos) muestran con claridad cómo los memes pueden operar como vectores de discursos reaccionarios. Lejos de ser chistes inofensivos, algunos memes funcionan como pequeños laboratorios donde se ensayan narrativas de odio y exclusión, y permiten analizar fantasías, miedos y lógicas propias de ciertos sectores.
La inevitable cotidianidad del meme: Valoro que el libro evite tanto el avillanamiento como la glorificación del meme: lo sitúa, más bien, dentro de nuestras prácticas comunicativas más íntimas y cotidianas. Capítulos como “Manifiesto estabilidad emocional. Afirmaciones, memes de autoayuda y otras baratijas del lenguaje terapéutico en internet” (Clara Arnanz), “Cómo la Tumblr girl se hizo feminista” (Alba Lafarga) y “Usos y costumbres del shitposting” (Proyecto UNA) ofrecen relatos y testimonios cercanos sobre la experiencia diaria con los memes: discusiones, chistes, peleas en los comentarios, sarcasmos y consignas políticas que invaden nuestros teléfonos y chats familiares. Los autores muestran que, pese al impulso por academizar el meme, éste sigue atrapándonos entre risas, ironías y enojos cotidianos.
Las discusiones anteriores son solo una muestra de la riqueza temática que alberga Memeceno. Se trata de un libro que resultará útil tanto para quienes disfrutan y producen memes como para sus críticos; igualmente, constituye un recurso valioso para investigadoras e investigadores que buscan literatura que les permita problematizar con libertad las inquietudes del entorno digital memero.
No obstante, conviene señalar dos limitaciones relevantes. Primero, las experiencias recogidas en el volumen están mayoritariamente circunscritas a España: eso otorga una visión profunda a escala nacional, pero ofrece pocas pistas sobre dinámicas meméticas en otros contextos socioculturales. Segundo, la guía narrativa predominante es el ensayo crítico, lo que deja fuera buena parte de las experimentaciones metodológicas (análisis computacionales, estudios cuantitativos, aproximaciones mixtas) que hoy enriquecen la investigación sobre memes. El desafío inmediato, por tanto, es ampliar el mapa: documentar y escribir las historias memeras locales y transnacionales que aún quedan por contarse, y combinar enfoques teóricos y metodológicos para comprender en profundidad cómo los memes producen sentido, poder, interacción y economía en la vida social contemporánea.
“Quisiera tener un poquito de filósofa y un poquito de memera. Sería divertido desprenderse del yo, por un instante, del nosotros por un momento, pero estoy demasiado cansada como para intentarlo. Te juro que, si pudiera hacer un meme con palabras, lo haría. Que, si pudiera escribir filosofía con mi carne, la escribiría. Oye bebé. Nada. No he dicho nada. Olvídalo. Ya paro”
Extracto del Epílogo “Érase una vez un incel y una feminazi” de Luna Miguel.