
Libro: Juventud rural, modernidad y democracia en América Latina.
Autor principal: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Organizaciones adjuntas: UNICEF y Organización Iberoamericana de Juventud.
Año original de publicación: 1996
Colección a la que pertenece: Sede de la CEPAL en Santiago (Conferencias y Reuniones)
Reseñado por: Bryan Vargas Vargas
Palabras clave: modernidad, democracia, participación política, ruralidad, juventudes.
Citación del texto: CEPAL (1996) Juventud rural, modernidad y democracia en América Latina. Santiago: CEPAL, UNICEF, OIJ.
Más que una pequeña reseña de un texto provocador como La juventud rural, modernidad y democracia en América Latina, me parece más importante visibilizar interrogantes presentes en esa obra y que aún son vigentes para quienes tenemos como estudio a la juventud. Esto porque, aunque el texto no pretende ser conclusivo al respecto, sí son preguntas complejas y generadoras de muchas reflexiones.
Las primeras grandes preguntas de consideración son:
- ¿Por qué ocuparse de la juventud rural?
- ¿Por qué hablar de modernidad y democracia?
- ¿Qué importancia tiene la juventud para las estrategias de desarrollo rural?
- ¿Cómo es empíricamente la juventud rural latinoamericana?
En conjunto, lo que plantean es la dificultad no solo de entender la juventud latinoamericana, sino además el problema de generar políticas públicas sobre esta población, por lo que se plantea que en los contextos de ruralidad mucha de la política no es específica de la población joven y la política sobre juventud por su lado tampoco son propias del contexto, exceptuando en ambos sentidos la inclusión y permanencia en la educación, aunque hay una crítica sobre los contenidos educativos no contextualizados.
La División de desarrollo social de la CEPAL encargada del primer capítulo, respecto a la interrogante 1 afirma que la juventud rural es “…Un recuento de obstáculos y disparidades definitivamente insuperables y de dificultades agobiantes, si no imposibles de ser afrontadas por los propios jóvenes rurales…” en esto la importancia de ocuparse entonces de la ruralidad joven latinoamericana que ciertamente entonces es distinta.
Respecto a la discusión de modernidad y democracia se hace la aclaración que estos conceptos son inclusivos de otros derechos y “…no solo modernizador de la formas productivas, sino además holístico en todos los espacios de la vida social, y donde por ejemplo la educación sea para hacer “partícipes de un proyecto común”(CEPAL 1996, p.19 y 20)
Sobre la interrogante tercera acerca del desarrollo rural, hay un acento importante en este sector como grupo etario pero en relación con las posibilidades de ese momento; afirma en ese sentido la misma División de desarrollo social que “…la juventud constituye la última gran oportunidad importante para aumentar la equidad entre las personas, dado que en esta etapa se termina la educación formal en diferentes niveles y se inicia la inserción en el mundo laboral (CEPAL 1996, p.21)…”
Antes esto la cuarta pregunta es aún más compleja, porque entran en juego los momentos históricos, contextos y perspectivas de quienes toman como objeto de estudio a la juventud y los estudios que solo abordan la juventud como rango etario y sujetos de investigación o política pública. Por ejemplo, quienes cuestionan la existencia misma de la juventud en la ruralidad fundamentado en “…la juventud es una etapa que no se vive en las sociedades rurales porque las personas pasan de la infancia al trabajo y las que sostiene que la juventud existe en todos los entornos sociales del mundo rural con la duración parecida a la observable en el medio urbano…” (CEPAL 1996, p.23)
Ante esto hay asociaciones igual de complejas, por ejemplo:
Los y las jóvenes rurales
“…no tienen aspiraciones, perspectivas ni expectativas y no pueden tener estrategias alternativas…”
“…Todos los jóvenes rurales son campesinos y no tienen educación…”
“…Son protagonistas del desarrollo rural de mañana o emigrantes de hoy?” hay arraigo con la ruralidad y cuanto ese mismo tiene relación con los ingresos desiguales con respecto a la urbe?
En pocas palabras como nombra la misma División es la paradoja entre potencial versus realidad, pero que en caso latinoamericano no se puede omitir nuestra forma de inserción en la globalidad como “…Globalización productiva actualmente en marcha y que seguirá basándose durante varios años más en la ventaja comparativa que tiene los países pobres en materia de mano de obra barata, frecuentemente de bajo nivel educacional” (CEPAL 1996, p.29)
Se menciona que “…los jóvenes rurales están en una doble marginación: el ser marginales dentro de un sector que ya de por sí es marginal, como son las áreas más pobres del mundo rural…” (Moreno citado por Espindola y 1996 p.117). En este sentido hay agravantes en esta relación de exclusión como ser de un grupo étnico en la ruralidad, condición muy frecuente en el contexto latinoamericano.
Rodríguez, en este mismo texto aporta sobre la transición entre estructuras económicas y funciones de los estados y traza cuatro hallazgos de primer informe sobre juventud en américa latina, a saber: “…a) un contacto próximo y más temprano con el mundo laboral, b)una socialización conflictiva en que la familia es el agente fundamental, c) un período de moratoria más acotado en el tiempo que en el medio urbano y d) una difícil autodefinición como juventud y por ende un poco frecuente surgimiento de estos sectores como actores sociales…” (1996, p.29)
De lo mencionado, y como se indicó al inicio, hay perspectivas diversas, una de las más mostradas en el texto es la relación entre niveles de escolaridad y la mejora en los procesos de producción, señala Martine que sus grandes problemas son: I) Insuficiente énfasis en la comprensión lectora, en el canal de comprensión y manejo de operaciones básicas de cálculo en la resolución de problemas, II) escasez de recursos; insuficiente material didáctico; poca adaptación del currículo; presencia de varios grupos de estudiantes de distintos niveles simultáneamente a cargo de un mismo profesor y la escasa formación del profesorado o de falta de comprensión de la ruralidad. (1996 p.96)
Por otro lado, Espindola desarrolla la relación antes planteada sobre la incoherencia entre “…las políticas de juventud que no han valorado la ruralidad y que las políticas sobre ruralidad no han considerado la juventud, excepto quizá las educativas…” lo que ha limitado o dificultado en la agencia de la juventud, es decir en organización social que permite reconocerles como grupalidad, excepto algunas experiencias de organización agraria en el cono sur (1996 p.112)
No se pretende realizar un posicionamiento desde ninguna de las perspectiva destacadas; lo que simplemente se busca mostrar es la complejidad y la vigencia del estudio de las juventudes rurales latinoamericanas. Por último, el texto ofrece una segunda parte de análisis de casos nacionales (diversos países) sobre qué es empíricamente ser joven en nuestros diversos contextos y momentos en la región latinoamericana.
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