Texto: Capitalismo y colonización mental
Autor: David Muhlmann
Año original de publicación: 
2023
Editorial: Editorial Alianza
Reseñado por: Roy González Sancho
Palabras claves: economía, política, capitalismo tardío, neoliberalismo
Citación: Muhlmann, D. (2023) Capitalismo y colonización mental. Editorial Alianza.

David Muhlmann, psicoanalista y sociólogo de origen francés, plantea en este breve texto una exploración profunda sobre las distintas formas en las que la lógica de la gestión y el control corporativo, características del capitalismo tardío, han logrado inmiscuirse en la vida cotidiana y en el surgimiento de las subjetividades. De manera que tanto la forma de comportamiento, como la manera de pensar, así como la forma en la que se conciben los espacios y el tiempo que se habita, están regidas por las mismas lógicas con las cuales se gestionan los flujos financieros y productivos para la reproducción del capital.

Así, en un tono de denuncia, el autor expone cómo las facultades afectivas, los sentidos y la cognición de la gente se han convertido en un espejo de las lógicas del mercado.

En ese sentido, el autor expone de forma concisa cómo el cambio en las lógicas tradicionales de la gestión de la empresa ha desplazado el foco de la explotación, la carga o responsabilidad del riesgo, así como las urgencias por el cumplimiento de metas burocráticas o productivas, de la figura del capataz hacia el individuo dependiente y trabajador. Con ello, bajo la consolidación del mandato de ser la empresa en sí mismo, las personas trabajadoras se convierten en gestoras de su propio capital humano, el cual debe optimizarse constantemente. Al mismo tiempo, el cansancio, el fracaso y el desgaste psicológico por el trabajo dejan de verse como una condición de la sobreexplotación para ser leídos como deficiencias personales, falta de aguante y errores en la gestión individual del tiempo.

El autor expone que la colonización de la vida cotidiana por parte de la lógica del capital y del mercado se ha llevado a cabo en tres áreas principales, a saber:

1. La disolución de una frontera entre el espacio público y el privado

En lo relativo a esta área, el autor señala que, con la entrada en ejecución del teletrabajo, se erosionó gravemente el pacto de la modernidad industrial que resguardaba el espacio doméstico como ámbito privado de resguardo y descompresión, para integrarlo de lleno a la red productiva del capital. Con ello, la temporalidad ha suspendido su ritmo orgánico entre el tiempo de producción y el de reproducción social.

2. La instrumentalización del lenguaje ordinario

En este aspecto, Muhlmann destacó que, con la modificación de la gramática y el lenguaje utilizados en el ámbito de la comunicación y las relaciones sociales, las personas interpretan su propia existencia con base en conceptos extraídos de la contabilidad, las finanzas y la gestión estratégica. De modo que conceptos como inversión, costo-beneficio y rendimiento, entre otros, pasan a ser los ejes centrales desde los cuales se organizan las dinámicas familiares, las amistades y el uso del tiempo de cada persona.

3. La reconfiguración somática de los cuerpos

Por último, en esta dimensión, el autor describe cómo el cuerpo contemporáneo ya no es objeto del capital únicamente durante el tiempo de una jornada laboral, sino que, bajo las exigencias del capitalismo avanzado, este requiere la totalidad de sus capacidades emocionales, de atención, de adaptación e incluso de descanso, en todo y en cualquier momento del día. De manera que incluso en los tiempos de ocio o de descanso se exige mantener niveles idóneos de rendimiento y adaptación como una forma de conservar un estado de valorización económica permanente.

De esta forma, de acuerdo con el autor, el régimen de dominación industrial del siglo XX ha abierto camino a una colonización mental que caracteriza la organización del capitalismo en la actualidad. De modo que, mientras en el siglo pasado se operaba en espacios e instituciones delimitadas, como la fábrica, la oficina o el taller, es decir, espacios en los cuales la obligación de cumplimiento de un horario rígido y la supervisión jerárquica directa eran la regla, en el capitalismo de colonización mental, como lo llama el autor, la dominación opera a partir de condiciones interconectadas y permanentes, como lo son las plataformas digitales, los espacios domésticos o los entornos urbanos.

Así, se ha pasado de procesos en los que la tensión colectiva y relacional posibilitaba el ejercicio de mecanismos homogeneizadores de las subjetividades, a uno en el que la hiperindividualización fragmenta tanto el deseo como la apelación a la creatividad y el fomento exacerbado de la autogestión. Los conflictos de clase dejan de ser “relevantes” en términos de la organización y tensión de la sociedad para ceder su lugar a patologías individuales con una presencia inaudita en otros tiempos, como los trastornos de ansiedad generalizada y la depresión, las cuales dejan de ser referidas de forma colectiva para tener una lectura individualizada.

Conclusión

Este texto resulta una herramienta importante para la comprensión de las formas en que se han extendido a la vida cotidiana la lógica de la empresa privada, la eficiencia del proceso “productivo” y la sobreexplotación como meta primordial.

De esta forma, puede afirmarse que este breve texto supone una puerta de entrada accesible para profundizar en este tema con otros autores y autoras que también han trabajado la temática