
Texto: La derrota de Occidente
Autor: Emmanuel Todd
Año original de publicación: 2024
Editorial: Editorial Akal
Reseñado por: Roy González Sancho
Palabras claves: geopolítica, política internacional, relaciones internacionales, ciencias políticas
Citación: Todd, E. (2024). La derrota de Occidente. Akal.
En la actualidad, el orden geopolítico resultante de la reorganización de fuerzas tras la última conflagración euroasiática, conocida comúnmente como la Segunda Guerra Mundial, atraviesa un punto de inflexión que marca un cambio tanto en la forma de organización internacional como en los protagonistas implicados. En un contexto en el que se debate si el mundo se encuentra encaminado hacia una bipolaridad similar a la experimentada durante la Guerra Fría o, por el contrario, hacia una organización multipolar o multicéntrica, el texto del historiador y sociólogo francés Emmanuel Todd presenta un marco interpretativo que explica de manera sumamente clara parte de una dinámica que aún hoy se discute entre profundas interrogantes.
Para el autor, asistimos a un evidente proceso de pérdida de hegemonía del eje estadounidense y europeo. A lo largo de sus once apartados, Todd realiza un amplio recorrido por los acontecimientos de los últimos cuarenta años, marcados por el proceso de estabilización y crecimiento de Rusia, la decadencia de la Ucrania rusófona a partir de 2014 y la construcción de una rusofobia que se presenta como el preludio de una fase que culminará con la guerra entre Occidente y Rusia en territorio ucraniano.
Al mismo tiempo, analiza la situación crítica de la democracia y el declive tanto de los órdenes políticos europeos sustentados en ella como del dominio de Estados Unidos sobre Europa, cuyo deterioro perjudica incluso el significado histórico de esta última como eje predominante del orden internacional. De igual forma, realiza un recorrido por la crisis del protestantismo inglés y su progresivo vaciamiento de significado, fenómeno que coincide con la expansión de discursos belicistas hacia países como Finlandia y Suecia, Estados tradicionalmente neutrales desde mediados del siglo pasado.
También describe el proceso de desintegración y crisis del modelo estadounidense, que no está canalizado únicamente por el problema del vaciamiento de las redes ético-protestantes, sino también por la profundización de la injusticia como forma de política y organización social. En ese sentido, aborda además la desaceleración económica y la derechización de las clases trabajadoras de aquel país.
En su texto, Todd describe cómo la actualidad reviste a la geopolítica de una fragmentación que, a la luz de los acontecimientos de los últimos años, presenta señales de una crisis sistémica que no se observaba desde hacía más de un siglo. En este contexto, conflictos como el que se desarrolla en Ucrania desde 2022 representan contiendas militares con un profundo significado ideológico y, hasta cierto punto, existencial, considerando el estado terminal de la hegemonía occidental angloeuropea.
No obstante, a diferencia de lo sucedido en el antiguo orden unipolar comandado por Estados Unidos, Todd recoge en sus análisis cómo el denominado Sur Global ha reaccionado, fortaleciendo no solo la opción por una neutralidad activa, sino también la profundización de los intercambios comerciales con el bloque de los BRICS.
Ahora bien, aunque al autor se le critican algunas de sus posiciones con respecto a la institucionalidad occidental, así como cierta falta de consideración de aspectos sociales y políticos de carácter coyuntural, y también su postura optimista con respecto a la Rusia de Putin, puede mencionarse que este texto constituye uno de los mejores trabajos de investigación realizados en el campo de la geopolítica crítica. La discusión gira en torno a los puntos clave del declive occidental, no como resultado de un enemigo externo, sino como consecuencia del agotamiento de un modelo ético, demográfico, industrial e institucional.
De esta forma, el autor presenta una postura que no calza con los parámetros estadounidenses de análisis y, quizá, lo que mayor valor tiene en sí misma es su claridad al afirmar que la transición hacia un sistema multipolar está en marcha, pero que este proceso no se desarrolla de manera uniforme ni carente de conflictos.