
Texto: Difícil ser Hombre: Nuevas Masculinidades Latinoamericanas
Autor: Norma Fuller
Año original de publicación: 2018
Editorial: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), Lima
Reseñado por: Maikol Picado Cortes
Palabras claves: Masculinidades, género, patriarcado, subjetividades masculinas
Citación del texto: Fuller, N. (Ed.). (2018). Difícil ser hombre: Nuevas masculinidades latinoamericanas. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Como psicólogo y padre de un hijo, acercarme al libro Difícil ser hombre. Nuevas masculinidades latinoamericanas ha sido una experiencia reflexiva, tanto a nivel profesional como personal. Esta obra colectiva, editada por Norma Fuller, reúne investigaciones realizadas en distintos países de América Latina y ofrece una mirada crítica, situada y humana sobre lo que significa “ser hombre” en sociedades atravesadas por el patriarcado, el trabajo, la familia y los cambios culturales de las últimas décadas. El libro no parte de una idea abstracta de masculinidad, sino que se adentra en la vida cotidiana de hombres: pescadores, mineros, padres de familia, trabajadores urbanos. Desde ahí, cuestiona la noción de una masculinidad única y estable, mostrando que existen masculinidades múltiples, atravesadas por la clase social, la edad, el trabajo, la raza y el contexto histórico.
Uno de los principales aportes del libro deja claro que la masculinidad no es una condición natural ni biológica, sino una construcción social que se aprende, se refuerza y también se cuestiona a lo largo de la vida. Los distintos capítulos coinciden en que a los hombres se les exige cumplir con mandatos específicos: ser fuertes, proveedores, resistentes emocionalmente y exitosos en el trabajo.
Desde la psicología, resulta especialmente relevante observar cómo estos mandatos se interiorizan desde edades tempranas y generan tensiones internas importantes. El miedo a “no ser suficientemente hombre” aparece como un eje común en los relatos, lo cual explica muchas conductas de riesgo, problemas de expresar e identificar emociones y dificultad para pedir ayuda.
En el capítulo desarrollado por Norma Fuller, el cuerpo masculino es analizado como un símbolo del orden social. La fuerza física se presenta como la principal característica que define y legitima la masculinidad, especialmente en contextos populares. Ser fuerte no solo significa poder trabajar, sino también merecer respeto y autoridad dentro y fuera del hogar. El cuerpo, entonces, no es solo biología: es un espacio donde se inscriben jerarquías de género, clase y raza. Desde esta perspectiva, la violencia, el desgaste físico y la negación del autocuidado aparecen como costos normalizados de ser hombre.
Los estudios sobre pescadores de Mazatlán y mineros del sur de Chile muestran cómo el trabajo se convierte en el eje principal de la identidad masculina. El hombre vale en la medida en que puede trabajar, resistir y proveer. Sin embargo, el libro también evidencia el lado más frágil de este modelo: ¿qué ocurre cuando el cuerpo envejece, se enferma o ya no responde? El libro pone palabras y contexto social a ese sufrimiento silencioso que, muchas veces, no encuentra espacios donde ser expresados.
Otro eje central del libro es la transformación de la familia y la paternidad. A partir de investigaciones en Chile, se muestra cómo el modelo tradicional del hombre proveedor y la mujer cuidadora está en crisis. Aparecen nuevas formas de paternidad más involucradas en la crianza y el cuidado.
Los hombres se enfrentan a exigencias contradictorias: seguir siendo proveedores exitosos y, al mismo tiempo, padres presentes y emocionalmente disponibles. El libro plantea una discusión fundamental: ¿el patriarcado está en crisis o simplemente se está transformando? Algunos capítulos, como el estudio en familias de Jalisco, sostienen que el patriarcado no ha desaparecido, sino que ha cambiado de forma, manteniendo el control masculino sobre el poder económico, político y simbólico. Desde esta perspectiva, los cambios en la masculinidad no son lineales ni necesariamente progresivos. Conviven avances, resistencias y retrocesos.
A partir de la lectura de Difícil ser hombre. Nuevas masculinidades latinoamericanas, es posible afirmar que la obra constituye un buen aporte para comprender la complejidad de las masculinidades en el contexto latinoamericano actual. El libro no presenta una visión homogénea del ser hombre, sino que reúne diversas investigaciones que permiten observar cómo las identidades masculinas se configuran de manera distinta según el contexto social, histórico y cultural.
Asimismo, el libro deja ver que existen posiciones diversas entre quienes identifican cambios positivos en la masculinidad y quienes sostienen que las instituciones y la familia continúan reproduciendo el patriarcado. Esta tensión atraviesa toda la obra y refleja un momento histórico de transición, donde conviven prácticas tradicionales con intentos de transformación de los roles de género.
Otro aporte relevante es la insistencia en que la masculinidad no puede ser estudiada en singular, sino en intersección con variables como la clase social, la raza, la edad, la orientación sexual y el contexto regional. Esta perspectiva permite comprender por qué ciertos mandatos masculinos pesan con mayor fuerza sobre algunos hombres que sobre otros, y cómo las jerarquías sociales se inscriben en los cuerpos y en las trayectorias de vida.
El análisis del cuerpo masculino y de la fuerza física como eje central de la identidad muestra que, aunque estos atributos continúan siendo altamente valorados, también generan importantes costos a los hombres. La fuerza y el trabajo siguen siendo pilares de la identidad masculina, pero al mismo tiempo se convierten en fuentes de vulnerabilidad cuando el cuerpo envejece, enferma o deja de responder a las exigencias del mercado laboral.
Finalmente, los capítulos dedicados a la familia y la paternidad permiten observar que los cambios sociales de las últimas décadas han abierto la posibilidad de nuevas formas de ser padre y de vincularse afectivamente con los hijos. No obstante, estas transformaciones se desarrollan en medio de fuertes tensiones, ya que los hombres continúan enfrentando expectativas contradictorias entre la proveeduría económica y la participación activa en la crianza.