{"id":9856,"date":"2023-08-18T19:44:42","date_gmt":"2023-08-18T19:44:42","guid":{"rendered":"https:\/\/investiga.uned.ac.cr\/agendajoven\/2023\/08\/18\/pandemia-suicidio-y-desigualdad-un-inicio-para-un-debate-a-fondo\/"},"modified":"2025-08-11T16:09:36","modified_gmt":"2025-08-11T16:09:36","slug":"pandemia-suicidio-y-desigualdad-un-inicio-para-un-debate-a-fondo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/investiga.uned.ac.cr\/agendajoven\/2023\/08\/18\/pandemia-suicidio-y-desigualdad-un-inicio-para-un-debate-a-fondo\/","title":{"rendered":"Pandemia, suicidio y desigualdad: un inicio para un debate a fondo"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/investiga.uned.ac.cr\/agendajoven\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2025\/08\/3622092-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/investiga.uned.ac.cr\/agendajoven\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2025\/08\/3622092-1024x683-1.jpg\" alt=\"\" style=\"width:768px;height:512px\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen tomada de freepik.es<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Pandemia, Suicidio y desigualdad: un inicio para un debate a fondo<\/strong><a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por: Roy Gonz\u00e1lez Sancho<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La discusi\u00f3n aqu\u00ed planteada, responde al desarrollo de un proceso continuado de investigaci\u00f3n, discusi\u00f3n y reflexi\u00f3n en torno al tema del suicidio, tanto en Costa Rica como en Am\u00e9rica Latina. El cual ha sido desarrollado desde el a\u00f1o 2018 en el Centro Agenda Joven en Derechos y Ciudadan\u00eda, enfoc\u00e1ndose especialmente a poblaciones juveniles.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, durante este trayecto de tiempo hasta el d\u00eda de presentaci\u00f3n de esta ponencia, las condiciones imperantes desencadenadas por la pandemia meritaron la modificaci\u00f3n de los planes, la estrategia metodol\u00f3gica y el avance posibilidades de investigar el tema conforme se ten\u00eda previamente planteado.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue a partir del 31 de diciembre de 2019 luego de la detecci\u00f3n del brote en la ciudad de Wuhan, la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud denomina a la enfermedad como COVID-19. Es el 30 de enero de 2020 que la OMS declar\u00f3 que el mundo se enfrentaba a una epidemia de la enfermedad reci\u00e9n nombrada un mes antes. Dada su expansi\u00f3n y los contagios del Sars-Cov-2 por varios pa\u00edses de Asia, \u00c1frica y Europa, en un anuncio emitido por su director general en ejercicio, Tedros Adhanom Ghebreyesus, el d\u00eda 11 de marzo de ese mismo a\u00f1o la OMS se\u00f1alaba que la situaci\u00f3n pod\u00eda ser considerada como una pandemia<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trataba as\u00ed de una nueva pandemia que llegaba casi 10 a\u00f1os despu\u00e9s de la \u00faltima que fuera provocada por los brotes del virus de la influenza A H1N1, y que fuese conocida popularmente como la gripe porcina. Desde aquella oportunidad, las preocupaciones de posibles consecuencias sist\u00e9micas por un nuevo evento de estas magnitudes se mantuvieron ciertamente bajas o fuera del radar (Barifouse, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>En esta ocasi\u00f3n, ha quedado claro que se trata de una pandemia que ha afectado profundamente en todos los pa\u00edses y sus poblaciones, cambiando indudablemente<\/p>\n\n\n\n<p>los patrones y rutinas de vida de las personas.(Barifouse, 2022; Blake &amp; Divyanshi, 2020; Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud, 2020; Spronk, 2021).<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, se debe advertir que el efecto ha sido diferenciado en las poblaciones dependiendo de varios factores, tales como su clase social, ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, origen \u00e9tnico, estatus migratorio, sector de la econom\u00eda a la que est\u00e9n vinculadas las personas por su trabajo u ocupaci\u00f3n, su condici\u00f3n de salud f\u00edsica y mental, etc. (Spronk, 2021; Perelman, 2022; Blake &amp; Divyanshi, 2020; Urdiales Claros &amp; S\u00e1nchez \u00c1lvarez, 2021)<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho de otro modo, lo anterior puede remitirse a la existencia de un grupo de condiciones estructurales que pueden ser denominadas desigualdades. Las cuales, siguiendo los planteamientos de Perelman (2022), refieren a relaciones asim\u00e9tricas, socialmente producidas que se articulan espacial y temporalmente, implicando una distribuci\u00f3n desequilibrada o concentrada del bienestar que se puede producir o aspirar en una sociedad. Dicho de otro modo, tiene lugar cuando el acceso a los recursos y las oportunidades sucede en forma diferenciada, permitiendo que ciertos grupos sociales las acaparen, en detrimento de otros que se ven excluidos o marginados de participar del proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, dada la relaci\u00f3n indirecta indicada por el autor con respecto a la desigualdad y bienestar, cobran sentido los apuntes de Ortiz-Hern\u00e1ndez et&nbsp;al. (2007), quienes a partir de una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica de la literatura, observaron que la posici\u00f3n socioecon\u00f3mica se relaciona de forma negativa con diferentes indicadores de trastornos mentales, tanto en pa\u00edses de altos como de bajos ingresos, aunque dejaron claro que una tendencia a destacar corresponde al caso de las personas j\u00f3venes en este rubro. Entre otros resultados, tal parece que para el momento de redacci\u00f3n del art\u00edculo, no se advert\u00edan todav\u00eda asociaciones entre desigualdad e intentos de suicidio o suicidio consumado.<\/p>\n\n\n\n<p>Como resultado de estos hechos, es posible colegir que antes de los tiempos de pandemia, los estudios remarcaban que cuando la situaci\u00f3n econ\u00f3mica era m\u00e1s alta, la presencia de trastornos mentales bajaba significativamente, tanto en poblaciones adultas como j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, con investigaciones como la realizada por Gonz\u00e1lez Parra, et al (2017), se ha podido aclarar que en aquellos grupos marcadamente en exclusi\u00f3n social y en condiciones hist\u00f3ricas de desigualdad, como poblaciones ind\u00edgenas, la presencia de altas tasas de suicidio es muy com\u00fan. En su investigaci\u00f3n, las y los autores, aducen que el trauma hist\u00f3rico padecido por los desplazamientos forzosos de sus territorios ancestrales ha intervenido de forma determinante en la inclinaci\u00f3n tanto a intentos de suicidio como de actos consumados en estas comunidades.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto cobran sentido los resultados recientemente presentados por&nbsp;Spronk (2021), en su discusi\u00f3n sobre el tema de la desigualdad, abarca los casos espec\u00edficos de poblaciones a las que diferentes Estados no han garantizado el acceso al agua y sistemas de saneamiento b\u00e1sico.<\/p>\n\n\n\n<p>La autora en esta comunicaci\u00f3n advierte que esta afectaci\u00f3n significa, para las personas afectadas, la imposibilidad y la privaci\u00f3n de poder contar con los medios o recursos necesarios para mantener las normas m\u00ednimas de cuidado para evitar el contagio de la COVID-19. Dejando claro que son las mujeres y ni\u00f1as quienes padecen con mayor peso de esta situaci\u00f3n, pues en encima tambi\u00e9n sufren una condici\u00f3n de desigualdad por su sexo y roles de g\u00e9nero asignados, mencionando que generalmente en distintas zonas alejadas de las urbes centrales, son ellas quienes se encargan de conseguir el agua en las comunidades que no tienen acceso a una fuente de agua potable o una red de saneamiento. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con lo anterior, logra vislumbrarse c\u00f3mo la pandemia por la COVID-19 ha estado repercutiendo de diversas formas en las condiciones de vida materiales y sociales de las poblaciones de todo el planeta, agravando en varias ocasiones las problem\u00e1ticas presentes desde a\u00f1os o d\u00e9cadas anteriores, en casi todos los contextos humanos imaginables. No obstante, antes de continuar cabe la posibilidad de visualizar brevemente c\u00f3mo se desarrollaba la situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Algunos apuntes de situaci\u00f3n previos a la pandemia:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n sobre el fen\u00f3meno del suicidio anteriormente al inicio del periodo pandemia se caracteriz\u00f3, de acuerdo con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (2021), por una disminuci\u00f3n en las tasas de suicidio en varias regiones del mundo durante las dos primeras d\u00e9cadas del siglo XXI, pero observ\u00e1ndose un aumento de un 17% en el caso todo el continente Americano. En este mismo periodo temporal, Am\u00e9rica Latina se distingui\u00f3 por mostrar un aumento progresivo y constantemente de sus niveles de desigualdad, hasta convertirse en la \u201cregi\u00f3n m\u00e1s desigual del mundo\u201d.(CEPAL, 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Al tiempo que varias investigaciones han identificado que aspectos como la baja escolaridad, las emociones negativas, el estr\u00e9s desmedido, los problemas familiares e interpersonales, las situaciones laborales adversas y ciertos problemas de salud f\u00edsica y mental, etc., se convierten en factores determinantes en el riesgo para la consumaci\u00f3n o el intento de suicidio, se ha demostrado constantemente que esta problem\u00e1tica se grava cuando entre las posibles v\u00edctimas potenciales o consumadas se encuentran personas j\u00f3venes. (Aristiz\u00e1bal Gaviria et&nbsp;al., 2009; Camacho Mena &amp; Salazar, 2000; Ca\u00f1\u00f3n Buitrago, 2011; Ca\u00f1\u00f3n Buitrago, &amp; Carmona Parra, 2018; Gonz\u00e1lez-Sancho &amp; Picado Cort\u00e9s, 2020)<\/p>\n\n\n\n<p>De aqu\u00ed que la preocupaci\u00f3n por los aumentos en los registros de muertes por suicidio, causen y justifiquen las alertas o los llamados de atenci\u00f3n tanto de los y las profesionales que intervienen en la prevenci\u00f3n, como en el tratamiento o postvenci\u00f3n en las v\u00edctimas que sobreviven a un intento de suicidio o de las personas allegadas a la v\u00edctima.<\/p>\n\n\n\n<p>Se tiene conocimiento de que la mayor parte de los intentos de suicidio resultan de v\u00edctimas femeninas y que los actos consumados tienden a ser principalmente protagonizados por v\u00edctimas masculinas. Al mismo tiempo, se ha identificado que muchas de las muertes o los intentos de suicidio se relacionan significativamente con padecimientos como la depresi\u00f3n o la ansiedad, pero que ello dista mucho de significar que todas las v\u00edctimas de esta problem\u00e1tica posean una enfermedad mental dada la complejidad y la multiplicidad de factores involucrados en su din\u00e1mica (Acosta Artiles, et&nbsp;al., 2017; Aristiz\u00e1bal Gaviria et&nbsp;al., 2009; Ca\u00f1\u00f3n Buitrago, &amp; Carmona Parra, 2018; Gonz\u00e1lez-Sancho &amp; Picado Cort\u00e9s, 2020; Mart\u00ednez-Duran et&nbsp;al., 2011; Rodr\u00edguez et&nbsp;al., 2006).<\/p>\n\n\n\n<p>Es precisamente, esta complejidad del problema una de las principales motivaciones que han impulsado toda una gama de esfuerzos acad\u00e9micos y cient\u00edficos a explorar las din\u00e1micas y tipos de relaci\u00f3n entre dos temas sumamente determinantes para la salud y bienestar de las personas, como el suicidio y la desigualdad en todas sus dimensiones.(Campo-Arias, &amp; Herazo, 2014; Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud, 2020; P\u00e9rez, 2016). De estas investigaciones se ha derivado avances importantes como el descarte de la utilizaci\u00f3n de conceptos e indicadores como pobreza y el coeficiente de GINI para entender la problem\u00e1tica del suicidio en cualquier poblaci\u00f3n, debido principalmente a la forma c\u00f3mo se operacionaliza y se definen estas nociones -actualmente en desuso-, ya que limitan el an\u00e1lisis a la \u201ccarencia en t\u00e9rminos de capacidad de consumo e ingreso\u201d, obviando muchos otros aspectos incluso mucho m\u00e1s relevantes. (Campo-Arias, &amp; Herazo, 2014).<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de esto, varios autores y autoras han encontrado que en investigaciones realizadas sobre estos temas, las tasas de suicidio se relacionaran mucho m\u00e1s significativamente con la fragmentaci\u00f3n social, la falta de cohesi\u00f3n social y las desigualdades, que con la posibilidad o no de consumir un servicio o adquirir alg\u00fan bien. (Campo-Arias, &amp; Herazo, 2014; P\u00e9rez, 2016; Ca\u00f1\u00f3n Buitrago, &amp; Carmona Parra, 2018; Campo-Arias, &amp; Herazo, 2014)<\/p>\n\n\n\n<p>En este aspecto, vale la pena referirse a los resultados presentados por P\u00e9rez (2016), quien ha referido que el 2% de todas las muertes en Chile han estado relacionadas con suicidio, correspondiendo en tiempo y magnitud con el aumento del PIB y los niveles de desigualdad desde la d\u00e9cada de los 80\u2019s, especialmente en regiones alejadas del pa\u00eds. Incluso esta asociaci\u00f3n se ha comprobado en el caso de otros pa\u00edses como Colombia (Campo-Arias, &amp; Herazo, 2014; 2015), Costa Rica (Molina, 2019), entre otras naciones en donde las desigualdades se han incrementado a velocidades y magnitudes diferentes, pero constantes.<\/p>\n\n\n\n<p>De manera que, de acuerdo con las anteriores investigaciones y los aportes de otros estudios (Gonz\u00e1lez Parra, et&nbsp;al., 2017), las personas que perd\u00edan la vida por suicidio, se encontraban con frecuencia con un acumulado alto de malestar y hostilidad como resultado de la desigualdad sufrida, expres\u00e1ndose frecuentemente en violencia, pero dirigida hacia s\u00ed mismas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pandemia y suicidio en un ambiente de desigualdad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con Tremeau (2022) en un informa de la ONU, se destac\u00f3 que durante el primer a\u00f1o de la pandemia se dispar\u00f3 en un 25% la prevalencia mundial de ansiedad y depresi\u00f3n, marc\u00e1ndose la mayor diferencia en los pa\u00edses m\u00e1s afectados por el COVID-19. En este contexto, las y los protagonistas fueron principalmente las poblaciones m\u00e1s j\u00f3venes y las mujeres en mayor magnitud que los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los principales detonantes de esta situaci\u00f3n se han se\u00f1alado el miedo al contagio, al sufrimiento y la muerte propia o de alguna persona cercana, el dolor por el duelo, preocupaciones por su situaci\u00f3n econ\u00f3mica, etc. Entre los equipos de primera l\u00ednea de atenci\u00f3n (profesionales de medicina, enfermer\u00eda y de m\u00e1s personal de hospitalario) se registraron en 2020 niveles importantes de s\u00edntomas de episodios depresivos -14% y 22%-, mientras que una de cada seis personas pens\u00f3 en suicidarse. Cabe resaltar que, solo una tercera parte de las y los profesionales quienes dijeron necesitar atenci\u00f3n psicol\u00f3gica la recibieron. (OPS, 2022)<\/p>\n\n\n\n<p>En sinton\u00eda con lo anterior, en Costa Rica durante el primer a\u00f1o de pandemia, entre las personas de los 13 hasta los 35 a\u00f1os, un tercio mencionaron haber tenido ansiedad, casi la mitad manifest\u00f3 tener una percepci\u00f3n pesimista del futuro, cuatro de cada diez mencionaron tener riego de contagiarse de COVID-19 y una cuarta parte dijeron necesitar del contacto con personas de su misma edad para seguir adelante (Arias, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p>Como puede observarse, resulta inicialmente evidente que los primeros efectos de la pandemia reportados por estudios, instituciones y poblaciones consultadas apuntan a que varios de los factores de riesgo o disparadores de ideaciones suicidas aumentaron su aparici\u00f3n en la coyuntura experimentada durante este tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que respecta a la mortalidad, siguiendo los aportes de Cruz Castanheira &amp; Monteiro da Silva (2021) en el mundo un tercio de las defunciones reportadas por COVID-19 fueron de pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, proporci\u00f3n que resulta preocupante para el autor al considerar que la poblaci\u00f3n de la regi\u00f3n representa apenas un 8% aproximadamente de la poblaci\u00f3n. Aunado a esto, en su reporte los investigadores mencionan que, en concordancia con los estudios, las desigualdades est\u00e1n relacionadas con la vulnerabilidad y la incapacidad de las personas para defenderse o protegerse respecto del contagio, as\u00ed como con las comorbilidades que se asocian con una mayor severidad mortalidad de la enfermedad y mortalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe destacar, que otro elemento que agrav\u00f3 la situaci\u00f3n de riesgo vivenciada por muchas personas, se deriv\u00f3 de los inconvenientes, desventajas y condiciones de hacinamiento que les trajo a muchas poblaciones la obligaci\u00f3n de tener que cumplir con las medidas de confinamiento domiciliar y de circulaci\u00f3n limitada. A esto se le debe sumar, las p\u00e9rdidas econ\u00f3micas derivadas de las tensiones experimentadas por las peque\u00f1as y medianas empresas, en relaci\u00f3n con el par\u00f3n de actividades comerciales y productivas, que al mismo tiempo de gener\u00f3 importantes \u00edndices desempleo y desocupaci\u00f3n (Blake &amp; Divyanshi, 2020).<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, la mortalidad elevada como un elemento caracter\u00edstico del efecto de la pandemia no s\u00f3lo se vio en pa\u00edses considerados como \u201csubdesarrollados\u201d. Spronk (2021) se\u00f1ala el caso de Estados Unidos, pa\u00eds en el que un importante contingente de su poblaci\u00f3n no cuenta con acceso a un seguro m\u00e9dico o asistencia sanitaria b\u00e1sica. De esta manera, las muertes por COVID-19 se concentraron especialmente en personas de comunidades afrodescendientes y en desigualdad econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su lado, en esta misma vertiente Urdiales Claros &amp; S\u00e1nchez \u00c1lvarez (2021) citando el caso espa\u00f1ol, anota que durante la pandemia por COVID-19 se observ\u00f3 un incremento importante en los niveles de cuadros depresivos e ideaci\u00f3n suicida, marcadas especialmente en mujeres, personas desempleadas, personas en teletrabajo y estudiantes. De acuerdo con los resultados reportados en este estudio, dichos rubros aparecieron mayormente en los grupos antes mencionados, debido al cambio abrupto e inesperado que experimentaron diversos sectores de la sociedad en sus rutinas cotidianas.<\/p>\n\n\n\n<p>Continuando con el caso de Espa\u00f1a, Jer\u00f3nimo et&nbsp;al. (2021) consider\u00f3 que un aumento en las tasas de suicidio podr\u00eda producirse, ello relacionado con el aumento en las consultas por intentos, con especial ah\u00ednco en los reportes de casos de menores edad, la disminuci\u00f3n de en la cantidad de personas que acud\u00eda a los servicios de salud y los registros de m\u00e1s casos de suicidios consumados.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente en dos informes del Banco Mundial (Blake &amp; Divyanshi, 2020; Gopalakrishnan et&nbsp;al., 2021), se ha mencionado que hubo un acceso desigual a las vacunas, implicando que en un inicio poco m\u00e1s del 7% de las personas en los pa\u00edses de \u201cbajos ingresos\u201d hubiesen recibido sus esquemas vacunales completos en contra posici\u00f3n con el 75% de las potencias centrales.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien en los documentos antes mencionados, el Banco Mundial reconoce que hay pa\u00edses \u201cde bajos ingresos\u201d cuyos sistemas de salud no est\u00e1n en la capacidad de dar respuesta las situaciones derivadas de la pandemia, la instancia omite su responsabilidad directa en dicha situaci\u00f3n, como derivaci\u00f3n de las pol\u00edticas de recortes econ\u00f3micos y de pol\u00edticas p\u00fablicas que la instituci\u00f3n financiera obliga a los pa\u00edses a realizar y que bautiza como \u201cajustes\u201d en \u00e1reas sensibles como educaci\u00f3n, salud, garant\u00edas laborales y sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta forma, como ha podido verse hasta este momento la pandemia por COVID-19, como otras pandemias anteriormente en el pasado de la humanidad, significa un reto desigual, cuya afectaci\u00f3n ha sido vivida de forma diferenciada, y ce\u00f1ida en sus consecuencias con las personas las personas de los estratos, sectores, regiones y condiciones sociales m\u00e1s adversas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como bien expusiera Spronk (2021)<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u201cLa pandemia y sus consecuencias econ\u00f3micas han puesto de manifiesto las l\u00edneas divisorias de los privilegios y las desventajas: mientras que algunos estamos en una posici\u00f3n social que nos permite seguir siendo econ\u00f3micamente estables y mantenernos sanos, la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n se enfrenta a un futuro con m\u00e1s riesgos y m\u00e1s vulnerabilidad, y ya ha sufrido impactos devastadores. El virus ha puesto de manifiesto las grietas de nuestras sociedades desiguales, dejando al descubierto profundas contradicciones de clase, g\u00e9nero y raza, tanto dentro de los pa\u00edses como entre ellos\u201d (p.30)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Discusi\u00f3n y conclusiones:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si algo ha comprobado la pandemia por COVID-19, es que las peores consecuencias tanto de las diferentes cepas como las medidas de contenci\u00f3n tomadas para frenar el avance de las distintas olas de contagio se presentaron con especial agudeza en aquellos pa\u00edses donde las pol\u00edticas de ajuste neoliberal han formado parte de la manera en la que se han organizado o desbaratado los diversos sistemas institucionales de respuesta necesarios.<\/p>\n\n\n\n<p>De manera que, los modelos de \u201cEstado reducido\u201d y econom\u00eda \u201clibre mercado\u201d impuestos a distintas regiones mediante la fuerza o \u201cPlanes de Ajuste Estructural\u201d, han conducido -salvo pocas excepciones- al descuido, desmantelamiento o privatizaci\u00f3n de sectores clave para el bienestar de las poblaciones como los sistemas de salud y seguridad social, sumada la constante precarizaci\u00f3n de las condiciones de m\u00ednimas de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe destacar que dichas medidas se han aplicado o impuesto en diversos pa\u00edses tanto con Golpes de Estado, como mediante la coacci\u00f3n directa de las instituciones financieras internacionales, como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y dem\u00e1s bancos regionales de \u201ccooperaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, aquellos pa\u00edses en los que la planificaci\u00f3n pol\u00edtico-econ\u00f3mica se ha fundamentado en el recorte de recursos para el desarrollo de infraestructura y las capacidades de los sistemas de salud, asistencia social, educaci\u00f3n, etc., se han visto especialmente vulnerables e impotentes para dar respuestas oportunas a las urgencias y necesidades de sus poblaciones desde antes de la pandemia actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello, no resulta extra\u00f1o que las mayores tasas de fallecimiento por complicaciones derivadas de la COVID-19, se hayan visto en pa\u00edses del mal llamado \u201ctercer mundo\u201d y primordialmente en pa\u00edses del tambi\u00e9n mal nombrado \u201cprimer mundo\u201d como por ejemplo Espa\u00f1a, Inglaterra, Estados Unidos, Italia, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunado a estas dificultades, las prohibiciones a la exportaci\u00f3n de las materias primas para la fabricaci\u00f3n de vacunas, la compra desmedida y el decomiso de grandes lotes de vacunas en las primeras semanas de producci\u00f3n por parte de pa\u00edses como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, entre otros, dificultaron un inicio m\u00e1s equitativo y justo de las campa\u00f1as de vacunaci\u00f3n, al tiempo que tambi\u00e9n se bloque\u00f3 el acceso a env\u00edos, compras o entregas de vacunas desarrolladas en Rusia y China.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta forma, las debilidades estructurales, el intercambio desigual a nivel econ\u00f3mico, y los bloqueos diplom\u00e1ticos-pol\u00edticos, agravaron los tiempos y estrategias de respuesta en muchos pa\u00edses, conden\u00e1ndoles en varias ocasiones a sufrir mayores costos humanos, que los que habr\u00edan podido prevenirse de poder haber contado con los recursos y las vacunas necesarias abordar la situaci\u00f3n de pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso, aunque est\u00e1 pendiente de verificaci\u00f3n, muchos de los proyectos de desarrollo propias vacunas en varios pa\u00edses, fueron detenidos o se dejaron de publicitar al momento que se comenzaron a adjudicar mediante COBAX, la compra directa o donaci\u00f3n de los primeros lotes de vacunas de fabricadas por las farmac\u00e9uticas norteamericanas y europeas a los pa\u00edses Am\u00e9rica Latina, \u00c1frica y Asia. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de lo anterior, ha sido evidente que los efectos emocionales, f\u00edsicos y psicol\u00f3gicos debidos al confinamiento y las consecuencias econ\u00f3micas de las medidas tomadas para mitigar los efectos de la pandemia, se han visto reflejados en el aumento de la incidencia, prevalencia y crecimiento de \u00edndices y tasas de padecimientos mentales y f\u00edsicos. Lo cual ha encendido las alertas de las y los profesionales de la salud y de la salud mental, ante el riesgo de un posible aumento de problemas relacionados a las conductas suicidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, teniendo en consideraci\u00f3n varios de los resultados de las investigaciones, comunicados e informes utilizados en esta presentaci\u00f3n, se puede observar que la relaci\u00f3n o el v\u00ednculo entre los altos niveles de desigualdad y las problem\u00e1ticas asociadas a la conducta suicida es fuerte, desde varios a\u00f1os antes de la pandemia por Covid-19. Con el refinamiento de los modelos te\u00f3ricos, metodol\u00f3gicos y de an\u00e1lisis, esta relaci\u00f3n ha quedado mayormente evidenciada.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tipo de avance en los estudios y an\u00e1lisis del tema ha sido el paso necesario para poder explicar los casos de pa\u00edses como Chile, Colombia, Costa Rica u otras regiones particulares de otras latitudes, donde el aumento en las tasas de suicidio y los reportes de intentos fallidos no encontraban una respuesta satisfactoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el inicio y desarrollo de la pandemia, qued\u00f3 lamentablemente en evidencia que los sectores de atenci\u00f3n primordial en salud que fueron privatizados, por su misma din\u00e1mica y funcionamiento, \u00fanicamente se preocuparon por adaptarse desde el inicio de sus operaciones a una demanda delimitada por la exclusi\u00f3n a quienes no pod\u00edan costearse su \u201cpropia salud\u201d o la costumbre de imponer altos precios por sus servicios. Estas t\u00e1cticas han sido desde antes de la pandemia, las formas habituales como se maximizaban las ganancias de los oferentes o contratistas privados, ya fuese que se tercerizaran los servicios sanitarios o que estos fueran privados en su totalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta forma, a la hora de ser necesarias estrategias y recursos amplios para afrontar la situaci\u00f3n l\u00edmite provocada por los contagios, las infraestructuras privadas acostumbradas a atender la poca poblaci\u00f3n que pod\u00eda pagar sus servicios, o bien a aquellos acostumbrados a brindar \u00fanicamente servicios b\u00e1sicos, se vieron r\u00e1pidamente superados, vencidos y colapsados. Din\u00e1mica que no se repiti\u00f3 en pa\u00edses donde la salubridad ha sido p\u00fablica y masificada (Costa Rica, Cuba, Argentina, etc.)<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, la narrativa esgrimida por autoridades nacionales en varias latitudes y medios de comunicaci\u00f3n tradicionales, en la que se atribuyen las consecuencias casi por entero a la pandemia, remite seg\u00fan lo visto a un razonamiento corto en su alcance explicativo y descriptivo de la situaci\u00f3n de fondo que se intenta relatar.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo lo anterior, puede entenderse que la desigualdad, los sistemas de asistencia limitados, los altos \u00edndices y tasas de padecimientos como la depresi\u00f3n y la ansiedad, el aumento en los casos reportados de conducta suicida desde la ideaci\u00f3n hasta el acto consumado, entre otros flagelos, no son problem\u00e1ticas producidas en un vac\u00edo inerte e inconexo dentro de cada v\u00edctima en su individualidad, sino que como bien apunt\u00f3 Fisher (2018b, 2018a), se trata de las consecuencias directas de la aplicaci\u00f3n de las pol\u00edticas neoliberales, del desplazamiento de la responsabilidad de un modelo fracasado sobre quienes padecen los defectos e inoperancias de este, y de la incomprensible pero extendida creencia de que \u201cno hay otra forma de hacer las cosas\u201d incluso si realiz\u00e1ndolas seg\u00fan los mandatos o sus manuales, nunca resultan o producen lo que han prometido.<\/p>\n\n\n\n<p>Por todo lo anterior, ha de tenerse en consideraci\u00f3n que el agudizamiento de los elementos, circunstancias e indicadores considerados como factores de riesgo, de la desigualdad y la poca o nula asistencia que reciben las poblaciones excluidas y en desigualdad, podr\u00edan traer consigo aumentos significativos en las muertes por suicidio. A la fecha de redacci\u00f3n de esta comunicaci\u00f3n, algunas investigaciones han sugerido que si bien el confinamiento redujo las tasas, o los casos reportados al menos, con el levantamiento de estas medidas los casos aumentaron considerablemente, en algunos casos particularmente en victimas femeninas (Cordero Parra, 2022), en otros de forma generalizada (de la Torre-Luque et&nbsp;al., 2022; EFE, 2022). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Acosta Artiles, F., Rodr\u00edguez, C., &amp; Cejas, M. (2017). Noticias sobre suicidio en los medios de comunicaci\u00f3n. Recomendaciones de la OMS.. , , 1-7. <em>Revista Espa\u00f1ola de Salud P\u00fablica<\/em>, <em>91<\/em>, 1-7.<\/p>\n\n\n\n<p>Arias, A. 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La pandemia de COVID-19 dispara la depresi\u00f3n y la ansiedad. <em>Salud<\/em>. https:\/\/news.un.org\/es\/story\/2022\/03\/1504932<\/p>\n\n\n\n<p>Urdiales Claros, R., &amp; S\u00e1nchez \u00c1lvarez, N. (2021). Sintomatolog\u00eda depresiva e ideaci\u00f3n suicida como consecuencia de la pandemia por la COVID-19. <em>Escritos de Psicolog\u00eda<\/em>, <em>14<\/em>(2), 134-1444. https:\/\/doi.org\/10.24310\/espsiescpsi.v14i2.12901<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Ponencia presentada el 10\/09\/2022, en el Segundo Congreso sobre Conductas Suicidas y Problem\u00e1ticas Asociadas: \u201cDe Esto S\u00ed se Habla\u201d, Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, C\u00f3rdoba, Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud (2020) La OMS caracteriza a COVID-19 como una pandemia. <a href=\"https:\/\/www.paho.org\/es\/noticias\/11-3-2020-oms-caracteriza-covid-19-como-pandemia\">https:\/\/www.paho.org\/es\/noticias\/11-3-2020-oms-caracteriza-covid-19-como-pandemia<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pandemia, Suicidio y desigualdad: un inicio para un debate a fondo[1] Por: Roy Gonz\u00e1lez Sancho Introducci\u00f3n La discusi\u00f3n aqu\u00ed planteada, responde al desarrollo de un proceso continuado de investigaci\u00f3n, discusi\u00f3n y reflexi\u00f3n en torno al tema del suicidio, tanto en Costa Rica como en Am\u00e9rica Latina. 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