{"id":10044,"date":"2025-11-25T23:07:40","date_gmt":"2025-11-25T23:07:40","guid":{"rendered":"https:\/\/investiga.uned.ac.cr\/agendajoven\/?page_id=10044"},"modified":"2025-11-25T23:07:40","modified_gmt":"2025-11-25T23:07:40","slug":"como-las-pantallas-devoran-a-nuestros-hijos-francisco-villar-cabeza","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/investiga.uned.ac.cr\/agendajoven\/como-las-pantallas-devoran-a-nuestros-hijos-francisco-villar-cabeza\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo las pantallas devoran a nuestros hijos &#8211; Francisco Villar Cabeza"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"668\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/investiga.uned.ac.cr\/agendajoven\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2025\/11\/pantallas-devoran-1-668x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10045\" style=\"width:329px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/investiga.uned.ac.cr\/agendajoven\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2025\/11\/pantallas-devoran-1-668x1024.jpg 668w, https:\/\/investiga.uned.ac.cr\/agendajoven\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2025\/11\/pantallas-devoran-1-196x300.jpg 196w, https:\/\/investiga.uned.ac.cr\/agendajoven\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2025\/11\/pantallas-devoran-1-768x1177.jpg 768w, https:\/\/investiga.uned.ac.cr\/agendajoven\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2025\/11\/pantallas-devoran-1-1003x1536.jpg 1003w, https:\/\/investiga.uned.ac.cr\/agendajoven\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2025\/11\/pantallas-devoran-1-1337x2048.jpg 1337w, https:\/\/investiga.uned.ac.cr\/agendajoven\/wp-content\/uploads\/sites\/8\/2025\/11\/pantallas-devoran-1.jpg 1665w\" sizes=\"(max-width: 668px) 100vw, 668px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Texto: <\/strong>C\u00f3mo las pantallas devoran a nuestros hijos<br><strong>Autor:<\/strong> Francisco Villar Cabeza<br><strong>A\u00f1o original de publicaci\u00f3n: <\/strong>2023<br><strong>Editorial:<\/strong> Herder<br><strong>Rese\u00f1ado por:<\/strong> Bryan Vargas y Santiago Vargas<br><strong>Palabras claves:<\/strong> comunicaci\u00f3n digital, comunicaci\u00f3n visual, digitalizaci\u00f3n, tecnolog\u00edas contempor\u00e1neas<br><strong>Citaci\u00f3n:<\/strong> Villar, F. (2023). <em>C\u00f3mo las pantallas devoran a nuestros hijos. <\/em>Editorial Herder.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta reflexi\u00f3n est\u00e1 escrita a cuatro manos: entre mi hijo y yo. Me hubiese gustado tener m\u00e1s tiempo para disfrutar la lectura, pero en una sociedad del rendimiento todo es para \u201cya\u201d. Esta es una breve rese\u00f1a del libro <em>C\u00f3mo las pantallas devoran a nuestros hijos<\/em>, de Francisco Villar Cabeza. Se trata de un texto profundo que aborda las dificultades en el desarrollo cognitivo, los efectos de las pantallas en el desarrollo humano, los problemas conductuales y de autopercepci\u00f3n derivados de la digitalizaci\u00f3n, as\u00ed como reflexiones filos\u00f3ficas sobre sus consecuencias individuales y sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de entrar en el contenido de la obra, nos gustar\u00eda hacer un intertexto que conversamos antes de escribir (pap\u00e1 le cont\u00f3 sobre estos autores a Santiago).<br>El primer autor que comentamos fue <strong>George Ritzer<\/strong> y su conocida <em>McDonaldizaci\u00f3n de la sociedad<\/em>. De ese libro recordaba la \u201comisi\u00f3n del experto\u201d: ya no se necesita un chef para hacer una hamburguesa, porque el proceso estandarizado reemplaza su conocimiento. En el texto de Villar Cabeza se sugiere algo similar: los expertos en salud mental han sido desplazados o no importan, y parecer\u00eda que la digitalizaci\u00f3n por s\u00ed misma resolver\u00e1 los problemas que ella misma provoca.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo texto que comentamos fue <em>La sociedad del riesgo<\/em>, de <strong>Ulrich Beck<\/strong>. Encontramos similitudes en la aceptaci\u00f3n de riesgos \u201cinevitables\u201d que hace la modernidad. La digitalizaci\u00f3n funciona como una dosificaci\u00f3n aceptable del \u201cveneno\u201d: ya existe suficiente evidencia cient\u00edfica sobre los da\u00f1os que provoca en distintas etapas del desarrollo, los problemas de aprendizaje y conducta, pero aun as\u00ed se asume como algo necesario e inevitable.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera obra es <em>La corrosi\u00f3n del car\u00e1cter<\/em>, de <strong>Richard Sennett<\/strong>. Tomamos de Sennett la idea de la inmediatez, la necesidad constante de reinventarse y la frustraci\u00f3n de no poder construir un proyecto de vida estable. Estas ideas se conectan con lo expuesto por Villar Cabeza sobre la intolerancia a la frustraci\u00f3n y la falta de herramientas emocionales asociadas a la digitalizaci\u00f3n. Lo vemos en dos sentidos:<\/p>\n\n\n\n<ol start=\"1\" class=\"wp-block-list\">\n<li>la incapacidad de enfrentar la frustraci\u00f3n, por ejemplo, al negar la posibilidad del aburrimiento;<\/li>\n\n\n\n<li>la frustraci\u00f3n que generan los modelos irreales proyectados en redes sociales, metas que quiz\u00e1 nunca se alcancen porque el sistema capitalista tampoco lo permite, pero aun as\u00ed se consumen como aspiraciones.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>A lo anterior podr\u00edan sumarse otras ideas: el autocontrol, la autoexigencia sin necesidad de instituciones de control, el miedo a la libertad o lo planteado por Byung-Chul Han en <em>La sociedad del cansancio<\/em>. En s\u00edntesis, es un texto con mucha filosof\u00eda de fondo y con evidencia abundante.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA DIGITALIZACI\u00d3N DE LA VIDA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entre los m\u00faltiples problemas que se\u00f1ala el autor, quiz\u00e1 el primero sea reconocer que vivimos en una <strong>era humana digital<\/strong>, con nuevas l\u00f3gicas, valores y conocimientos necesarios, que asumimos sin cuestionar. Todas las personas debemos \u201cactualizarnos\u201d, incluso los ni\u00f1os y j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esta era digital aceptada, est\u00e1 la <strong>digitalizaci\u00f3n de la vida<\/strong>: todas las dimensiones e interacciones humanas est\u00e1n mediadas por las pantallas, sin preguntarnos si realmente sigue habiendo interacci\u00f3n humana. Quienes controlan estos procesos han convertido f\u00e1cilmente a las personas en <em>constructores\/objetos de conocimiento<\/em> y <em>sujetos de consumo<\/em>. Nuestros ni\u00f1os y ni\u00f1as son ya objetos de bases de datos para futuros mercados de consumo. Si a esto sumamos la incapacidad de tolerar la frustraci\u00f3n, el panorama es preocupante. Como cita el autor:<br><strong>\u201cHacerles creer que ejercen su libertad al seguir consumiendo, a\u00fan m\u00e1s que al realizar un acto de felicidad.\u201d<\/strong> (p. 21)<\/p>\n\n\n\n<p>Suena a pel\u00edcula de terror, sobre todo en una sociedad tan desigual, donde muchos ni\u00f1os no podr\u00e1n acceder al mundo material que las pantallas les prometen. Y si sumamos la corrosi\u00f3n del car\u00e1cter, es una bomba de tiempo. Probablemente ya estall\u00f3.<br>La <strong>intolerancia a la frustraci\u00f3n<\/strong> es un ingrediente central en una sociedad que exige resultados inmediatos.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro gran problema es la <strong>relativizaci\u00f3n<\/strong> de los efectos de la digitalizaci\u00f3n. Existe abundante evidencia cient\u00edfica sobre su impacto en:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>sedentarismo y obesidad,<\/li>\n\n\n\n<li>calidad del sue\u00f1o,<\/li>\n\n\n\n<li>distracci\u00f3n del aprendizaje,<\/li>\n\n\n\n<li>riesgo de enfermedades mentales,<\/li>\n\n\n\n<li>capacidad de concentraci\u00f3n,<\/li>\n\n\n\n<li>comprensi\u00f3n profunda,<\/li>\n\n\n\n<li>fracaso escolar,<\/li>\n\n\n\n<li>problemas de socializaci\u00f3n,<\/li>\n\n\n\n<li>intolerancia a la frustraci\u00f3n,<\/li>\n\n\n\n<li>abusos emocionales y sexuales,<\/li>\n\n\n\n<li>autopercepci\u00f3n del yo,<br>entre otros.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los defensores de la digitalizaci\u00f3n sostienen que no se puede culpar \u00fanicamente a las pantallas. Es un argumento similar al de: <em>\u201cno a todos los fumadores les da c\u00e1ncer, por tanto, no existe relaci\u00f3n entre fumar y el c\u00e1ncer\u201d<\/em>. As\u00ed se relativiza la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, el libro plantea un dilema \u00e9tico: poner en riesgo la salud humana con la promesa de mejorarla. Como una quimioterapia, pero sin evidencia de que la digitalizaci\u00f3n aporte mejoras reales. La digitalizaci\u00f3n no ha demostrado beneficios tangibles y justificables en el desarrollo infantil.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro punto clave: <strong>no existe una \u201cgeneraci\u00f3n digital\u201d<\/strong>. La digitalizaci\u00f3n no es inherente al ser humano, no lo mejora ni lo necesita.<br>En palabras del autor: <em>\u201cEn la misma sociedad que mide hasta el rendimiento de nuestro sue\u00f1o, se nos muestra el da\u00f1o de la digitalizaci\u00f3n de la vida.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo cotidiano: una pantalla en el veh\u00edculo impide desarrollar la tolerancia a la frustraci\u00f3n. Le contaba a Santiago que \u00e9l aprendi\u00f3 a leer muy temprano observando los r\u00f3tulos de la ciudad; en su aburrimiento, ley\u00f3 y comprendi\u00f3 su entorno.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre los <strong>estratos sociales<\/strong>, el autor se\u00f1ala que mientras algunos ni\u00f1os se vuelven objetos de datos para el consumo, otros \u2014los m\u00e1s privilegiados\u2014 participan en actividades protectoras: interacci\u00f3n simple con la familia, deportes, excursiones a la naturaleza\u2026 actividades exclusivas y excluyentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro punto clave es la <strong>interacci\u00f3n m\u00e1s sencilla<\/strong>. Podemos estar al lado de nuestros hijos, cada uno en su pantalla sin saber qu\u00e9 hace el otro. Esa escena desvirt\u00faa la funci\u00f3n protectora de la presencia adulta: interrumpe la interacci\u00f3n, afecta la atenci\u00f3n y empobrece las relaciones sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>La evidencia es abrumadora: tristeza, depresi\u00f3n, desesperanza, acoso, exposici\u00f3n online, comparaciones constantes con modelos irreales de \u00e9xito y belleza. Se ha demostrado, por ejemplo, la relaci\u00f3n entre bienestar emocional y edad de adquisici\u00f3n del primer m\u00f3vil: cuanto m\u00e1s tard\u00edo el acceso, mayor bienestar.<\/p>\n\n\n\n<p>Una discusi\u00f3n central del libro es que <strong>la digitalizaci\u00f3n no est\u00e1 dise\u00f1ada para el aprendizaje infantil<\/strong>: el cerebro se desarrolla mediante el uso del entorno, el juego, la imaginaci\u00f3n y la interacci\u00f3n f\u00edsica. Las pantallas interfieren en estos procesos naturales. No se trata de vivir en una burbuja, sino de permitir el juego libre, la autorregulaci\u00f3n y el autocontrol.<\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad es m\u00e1s esencial que nunca que el proceso de adquisici\u00f3n de informaci\u00f3n est\u00e9 acompa\u00f1ado y organizado por adultos. La cantidad de informaci\u00f3n es imposible de procesar sin gu\u00eda. Tener acceso a Internet es tener un mundo infinito sin mapa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>PARA REFLEXIONAR<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es urgente discutir los efectos de la digitalizaci\u00f3n: el acceso f\u00e1cil a la pornograf\u00eda y sus consecuencias, los delitos sexuales, la incapacidad de establecer relaciones afectivas sanas, los escenarios irreales que dificultan el contacto humano, el <em>sexting<\/em>, el acoso y el abuso de menores, entre otros fen\u00f3menos graves.<\/p>\n\n\n\n<p>En palabras de Santiago, lo que nos queda del libro es que:<br><strong>\u201cLas pantallas roban la capacidad de conocer el mundo que nos rodea e imponen una realidad falsa de la cual es dif\u00edcil escapar.\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un texto muy recomendado con importantes recomendaciones ante la digitalizaci\u00f3n y ante las pantallas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto: C\u00f3mo las pantallas devoran a nuestros hijosAutor: Francisco Villar CabezaA\u00f1o original de publicaci\u00f3n: 2023Editorial: HerderRese\u00f1ado por: Bryan Vargas y Santiago VargasPalabras claves: comunicaci\u00f3n digital, comunicaci\u00f3n visual, digitalizaci\u00f3n, tecnolog\u00edas contempor\u00e1neasCitaci\u00f3n: Villar, F. (2023). C\u00f3mo las pantallas devoran a nuestros hijos. Editorial Herder. 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