¡Juguemos! Es un juego íntimo – Centro Agenda Joven en Derechos y Ciudadanía
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Por: Nora González Chacón

Politóloga y abogada

Docente e investigadora, UNED, Costa Rica

Te invito a que leás este texto interactivo y que construyamos de forma conjunta su contenido. Ayudáme a darle sentido y cuerpo al texto. ¿Te apuntás?, entonces andá ubicá papel y lápiz, la computadora o el celular para que anotés, libremente y en tu intimidad, tus respuestas a cada uno de los juegos que te propongo durante la lectura.

Este es el Juego 1: Qué concepto y asociaciones se te vienen de primero a la mente con la palabra: MUJER

Empecemos, yo espero a que escribás.

Bueno, aquí mi reflexión: La palabra construye y da sentido al mundo y éste nos hace ver y entender de una forma la realidad social e inmediata, construimos la realidad cuando construimos una idea, un concepto y llamamos a cada cosa o creación humana (material o simbólica) con un nombre y le adjudicamos un significado. Pero, por los efectos culturales del lenguaje, sin duda Mujer es hoy una idea y concepto que todas las personas debemos deconstruir. Cada vez que pensamos en mujeres hacemos una relación dicotómica: “una mujer no es un hombre”, el hombre es hombre y la mujer no es hombre. También hacemos referencia a sus características físicas y con toda seguridad también empiezan a salir las mediaciones culturales y morales para caracterizarla.

Cuando las mujeres somos definidas como el sujeto que no es, se nos niega, porque no somos lo que es. Es el hombre, la mujer no es un hombre.

Juego 2: ¿De qué forma se vive no siendo un hombre?

 Esta construcción sobre lo que es ser mujer, esta mediada evidentemente por una relación de poder con el predominio masculino que ha implicado a lo largo de la historia, un proceso permanente de lucha de mujeres para superarlo y ser incluidas de forma activa y positiva en la sociedad y el imaginario colectivo. Por eso hoy votamos, estudiamos, opinamos, decidimos si casarnos o tener hijos, entre muchas cosas más que sabemos y de otras cosas que hoy podemos hacer cotidianamente para revertir esta situación, con matices muy diferentes entre nosotras, pero si con claridad en todas que esas situaciones no están bien.  

Juego 3: ¿Que hace una mujer empoderada? Ante esta pregunta ¿Tu primer sentimiento es de empatía o de rechazo?

Si hablamos de una mujer empoderada hablamos de una mujer que deconstruye las relaciones de poder que se ciernen cultural, material y simbólicamente sobre ella (nosotras) todo lo cual se denomina patriarcado (¡Lo dije! Las dos palabras juntas en una misma oración: ¡mujer empoderada y patriarcado!).

El sentido común: patriarcado: palabra fea que usan las mujeres de la onda de género que se autodenominan empoderadas, a veces decirlo es como confesar un pecado. Situación asociada posible:

She: -No soy la mujer que debería ser, he pecado Padre.

He:  -Arrepiéntete de tus pecados hija-

She: -No-.

Luego de treinta segundos de silencio con gota de sudor cerca de la oreja:

She: -Padre ¿Los hombres se arrepienten de su machismo? ¿Usted les dice que se arrepientan?

He: -el machismo no se confiesa, no es pecado.

Las mujeres tenemos dos caminos: obedecer  a esta lógica o dejar de hacerlo, no hay otra opción, la segunda  implica una ruptura profunda con estructuras de cultura muy arraigadas en la sociedad porque su efecto es político: si rompemos el esquema machista patriarcal estamos generando una nueva forma de relacionarnos con la sociedad, transformando las relaciones de poder y de fuerza porque emergemos actoras políticas que transformamos nuestras vidas y las relaciones políticas, económicas y sociales.  

Juego 4: ¿Qué se siente ser mujer? Esta es una pregunta fantástica, no dejés de anotar tu respuesta por favor.

Hay muchas formas de ser mujer porque tenemos diferentes edades y vivimos nuestra feminidad y nos relacionamos con el patriarcado desde lugares diferentes. Si, aunque no lo crean, las mujeres no somos una sola significación dada desde antes de nacer y mantenida y reproducida de la misma forma después de nuestra muerte a pesar de que muchas personas y libros de épocas diferentes lo digan. Porque el “ser yo mujer” es algo subjetivo, construido solo por nosotras con nuestra intimidad y vivencia. Vivimos el ser mujer en etapas diferentes de la vida, y lo hacemos al lado de muchas otras vidas concomitantes de mujeres muy diferentes entre nosotras: negras, blancas, indígenas, ricas, pobres, niñas, adultas, profesionales, amas de casa, despeinadas, con uñas largas y uñas cortas, centroamericanas, europeas, africanas, terrestres y marcianas (¡ay no! perdón, aún no hemos habitado Marte) que vivimos en culturas muy diferentes y compartimos el patriarcado, el machismo, el miedo cotidiano al ataque y también el miedo de salir de ese lugar.

Juego 5: ¿Cómo viven las mujeres el patriarcado?

Un día de una mujer descrito rápidamente:

Obligaciones: levantar a toda la familia en la mañana, hacer todas las comidas, planchar ordenar y limpiar la casa, trabajar todo el día (en la casa o la oficina), cuidar a su descendencia y familiares enfermos o adultos mayores. Micromachismos diarios: no es importante lo que cuenta de su día.

Lo que evita para sobrevivir: Salir sola, salir sola con ropa ajustada para hacer deporte, decir malas palabras, fumar en la calle, ser “sobrada”, hablar de sí misma, ser inteligente.

Lo que recibe: si reclama y es enfática es una vieja necia, histérica, falta de todo hasta de educación y buenos modales; si anda con el “discurso” de género es una pesada necia izquierdosa terrorista de hombres; si opina le explican que es lo correcto, su opinión se valida cuando la retoma un hombre y a él se le adjudica la misma; si sale con amigas es para verse con hombres; si se maquilla es porque la busca; si le pone la pensión al padre de los hijos es para gastar el dinero en ella porque es una bruja; si sale de  noche y deja a sus hijos donde la hermana es una mala madre porque su lugar es al pie de la cruz.

Lo que nos cantan: un himno a las madres que nos confunde con una virgen celestial a la que los hijos deben devoción y a la que debemos responder desde el “dulce santuario, el hogar”.

Mafalda. Quino.

Lo que esperan de las mujeres los hombres:

Juego 6: ¿Qué?

“I have a dream” A veces sueño con un mundo en el que las relaciones de poder no pasen por las relaciones de género, con que los hombres también puedan superar ese lugar tan espantoso en el que les coloca el patriarcado, con que exista una ética social movida por el amor y la empatía, que los cuerpos sean lugares de amor y que el mundo se impregne de una espiritualidad en donde prevalezca el amor al prójimo. Esto lo sueño porque soy mujer y sé que, transformando estas estructuras y prácticas, se transforma el mundo.

Claro que debemos transformar también el derecho y la economía.

Juego 7: ¿Cuál es tu sueño?

Un abrazo, Nora.